QUIERO QUEDARME.
II Cuaresma "A"
Gn. 12, 1-4 Sal 32 Tim. 1, 8-10 Mt. 17, 1-9
En aquel tiempo, el novio consentía en todo a la novia, la escuchaba, se preocupaba por lo que pensaba y sentía, la hacía sentir importante, le decía que era lo máximo y siempre le recordaba lo bonita que se veía, así que la novia dijo con todo el corazón: "¡Que bueno sería quedarme aquí".
En aquel tiempo, la novia admiraba al novio, le agradecía con una sonrisa lo que hacía por ella, siempre tenía palabras bonitas para él, y él se sentía amado y admirado. La novia se sentía dichosa de tener un novio como él, le decía lo guapo que se veía, se arreglaba para estar bonita para él, siempre era un buen momento para consentirlo con un beso tierno, así que el novio dijo con todo el corazón: "¡Que bueno sería quedarme aquí".
En aquel tiempo, yo (es decir cada uno de ustedes/nosotros) tenía muchos sueños, tenía tantas ganas de ser feliz toda la vida y sabía que podía serlo, sabía en el fondo de mi corazón que estaba destinado para algo grande. Nada podía salir mal, tenía las ganas y la capacidad para alcanzar mis metas. Tanto estaba seguro que dije: "¡Que agradables pensamientos desearía quedarme aquí!"
En aquel tiempo, yo (es decir cada uno de ustedes/nosotros) tenía muchos sueños, tenía tantas ganas de ser feliz toda la vida y sabía que podía serlo, sabía en el fondo de mi corazón que estaba destinado para algo grande. Nada podía salir mal, tenía las ganas y la capacidad para alcanzar mis metas. Tanto estaba seguro que dije: "¡Que agradables pensamientos desearía quedarme aquí!"
Pero ¿qué pasa? ¿por qué los sueños y la magia se esfuma?, porque nos dejamos embelesar por un momento. Y cuando me caso, y cuando me enfrento a la "vida real" me decepciono y digo: "Mi novio(a) era un espejismo, me engañó me presentó algo que no era, todo era una vil mentira".
Nos pasa lo mismo con Dios, lo escuchamos, nos esforzamos por hacer todo lo correcto, por vivir sus normas y de repente, me llega una enfermedad, un problema, tengo que experimentar la muerte inesperada de un ser querido, o tengo que cargar con una decepción y también decimos: "De qué sirivió o sirve seguir a Dios, tanto para nada!"
Nos pasa lo mismo con Dios, lo escuchamos, nos esforzamos por hacer todo lo correcto, por vivir sus normas y de repente, me llega una enfermedad, un problema, tengo que experimentar la muerte inesperada de un ser querido, o tengo que cargar con una decepción y también decimos: "De qué sirivió o sirve seguir a Dios, tanto para nada!"
No hay que dejarnos embelesar por un momento como le pasó a los discípulos: "Señor, ¡que bueno sería quedarnos aquí!". Todos queremos quedarnos en los buenos momentos, todos quisiéramos regresar a los tiempos agradables y placenteros, todos quisiéramos prolongar los momentos de regocijo (Cfr. canción: Nostalgia, El Tri). Pero esa es una ilusión.
Ojo, la ilusión no son los momentos felices, la ilusión es creer que SIEMPRE puede ser así. No son mentira los tratos hermosos que se dan los novios, no son mentira los sueños e ideales que tenemos, lo que es mentira es creer que va ser así de fácil siempre. Por eso el apóstol San Pablo le dice a Timoteo y a nosotros: "Querido hermano: Comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio".
Ojo, la ilusión no son los momentos felices, la ilusión es creer que SIEMPRE puede ser así. No son mentira los tratos hermosos que se dan los novios, no son mentira los sueños e ideales que tenemos, lo que es mentira es creer que va ser así de fácil siempre. Por eso el apóstol San Pablo le dice a Timoteo y a nosotros: "Querido hermano: Comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio".
Prédica y compartir el Evangelio era un gozo para San Pablo, pero también estaba consciente del sufrimiento que eso trae. Cualquier estilo de vida, cualquier vocación es lo mismo. Yo les puedo decir que ser sacerdote es extraordinario, pero también les digo que hay que estar preparados para sufrir mucho, porque esta vida no es tan "perfecta" como muchos creen; Conozco parejas, que me han dicho: "Padre, ¡la vida de matrimonio es una maravilla! pero hay que estar dispuestos a luchar mucho". Conozco personas que no se casaron y decidieron vivir una vida en soltería que me han compartido: "No me arrepiento de esta decisión, disfruto mucho mi vida, pero hay también muchos momentos de combates emocionales muy fuertes"... No nos engañemos, el matrimonio, el sacerdocio, la vida de soltería, ninguna vocación es mala, pero en ninguna vas a encontrar alegría y felicidad perpetua.
Por eso Dios le pidió a Abraham en la primera lectura: "Deja tu país, a tu parentela y la casa de tu padre", porque seguir a Dios, vivir una vocación es renuncia, TODOS tenemos que dejar mucho, de dejar placeres, dejar alegrías, pero al mismo tiempo TODOS, si nos atrevemos a vivir en Dios y con Dios ganaremos muchas alegrías y tendremos muchas recompensas... y muchas persecuciones (emocionales, intelectuales, físicas, psicológicas, etc).
Comprendemos, entonces que, aquel que se atreva a vivir su sacerdocio con TODO lo que conlleva, aquellos que se atrevan a vivir su matrimonio con TODO lo que conlleva, aquellos que se atrevan a vivir su vida con lo bueno y lo malo, el Señor nos promete: "Engrandeceré tu nombre, tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. En ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra."
Que en esta cuaresma aprendamos a contemplar, vivir, asumir y superar esos momentos difíciles, que no caigamos en el espejismo de una falsa perfección.
Alberto, pbro.
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