lunes, 27 de abril de 2020

Lunes III Pascua ...::: LA OBRA DE DIOS :::...

LA OBRA DE DIOS.


LUNES III PASCUA "A"

Hch. 6, 8-15         Sal 118           Jn. 6, 22-29


 Nos parecemos a los Judíos de la sinagoga que nos presenta la primera lectura. Ellos al no poder refutar la sabiduría de Esteban, lo que hicieron fue difamarlo, hablar mentiras contra él, y buscar de acabar con él a toda costa.

Son las mismas reacciones que, muchas veces, nosotros tomamos, ante las personas y ante la vida misma. Cuando no encontramos respuesta o argumentos sólidos frente a algo que nos cuestionan, lo que hacemos es enojarnos, denigrar, insultar o algunos hasta agredir. Veamos algunos ejemplos:

En cuestión de fe:

Puede llegar una persona, que no profesa ningún credo o que pertenecen a otra profesión, y comienza a hablar, por ejemplo, en contra de la Virgen, la comienza a criticar, esa persona nos dice que estamos mal por darle el lugar que le damos, etc. Y nosotros en nuestra afán por defender a María y nuestra fe, pero al no encontrar argumentos convincentes, lo que hacemos, es enojarnos, insultamos a aquella persona y criticamos su fe o la falta de esta.

En cuestiones personales:

Alguien se acerca a decirnos, por ejemplo, que educamos mal a nuestros hijos, que no deberíamos ser así con ellos, o que deberíamos ser de tal forma. Como nos incomodan esas palabras, nos enojamos con la persona, le decimos que no tiene por que andarse metiendo en lo que no le importa, y probablemente no tengamos ganas de dirigirle la palabra por un buen tiempo, o le dejamos de hablar por siempre.

En acontecimientos:

Me esfuerzo por sacar adelante un proyecto, doy lo mejor de mí, y de repente, aparentemente de la nada, todo se comienza a venir abajo y aquello por lo que luché, en lo que invertí mi dinero, tiempo y esfuerzo se derrumba completamente. ¿Que hacemos? Nos enojamos, con Dios, con los demás, con la vida, con nosotros mismos, muchas veces nos deprimimos y ya no nos interesa comenzar de nuevo ni buscamos nuevos caminos.


En los tres ejemplos, es muy comprensible el sentimiento. Si alguien habla mal de mi fe, si alguien critica mi forma de educar, si no me salen los proyectos que quiero,  no voy a sentir bonito, voy a experimentar desesperación, enojo, frustración, decepción, etc, no está mal el sentir. Así como sintieron incomodidad los Judíos al no poder contestar a Esteban, quizá se sintieron avergonzados por no encontrar respuesta y no está mal.

Pero, dice el salmista: "Aunque los poderosos se burles de mi, yo seguiré observando fielmente tu ley", es decir, dificultades siembre vamos a tener, pero si nosotros le damos poder a esos malos momentos, acabarán por aplastarnos con el mismo poder que nosotros le damos. 

Esto nos lleva a la pregunta que le hicieron a Jesús en el Evangelio: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?. Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado". ¿A quien le das poder? ¿Le das poder a los malos momentos, a los fracasos, a los insultos?, ¿o le das poder a tus virtudes, a tu inteligencia a tu sagacidad?. 

Creer en Jesús, hacer la obra de Dios, consiste en darnos la oportunidad de aprender, de hacer las cosas distintas, de no darnos por vencidos. Si insultan o cuestionan mi fe, me molesta, pero no reacciono violentamente, sino que me preparo estudio, me meto a conocer mi religión. No siempre voy a tener todas las respuestas, pero puedo aprender a buscarlas. 

Hacer la obra de Dios es escuchar lo que digan de mi (que educo mal a mis hijos), tener el valor de preguntarme que hay de verdad en aquello que me dicen, no soy perfecto no siempre hago las cosas que son correctas y no siempre me doy cuanta que hago mal, debo aprender a escuchar a los demás.

Hacer la obra de Dios es saber que si fracasó un proyecto, puedo volver a intentarlo o puedo comenzar uno nuevo, incluso aunque tenga que comenzar desde cero para iniciar. No tengamos miedo a comenzar desde abajo aunque ya hayamos alcanzado metas más altas. 

Respondíamos en el Salmo: "dichoso el que cumple la voluntad del Señor." Dichoso si nos damos la oportunidad de crecer, si nos damos la oportunidad de reconocer nuestros errores, si nos damos la oportunidad de aprender de nuestras caídas, dichosos si nos atrevemos a ponernos en pie una y otra vez, hasta alcanzar nuestras metas, siempre de la mano de Dios.


Alberto, pbro.

3 comentarios:

  1. Que el Señor me conceda cumplir su voluntad y pueda hacer siempre las obras de sus manos.

    Muchas gracias, padre Alberto.

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  2. Yo me quedo con el salmo, dichoso el que cumple la voluntad del Señor

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  3. Gracias por compartir Padre Alberto, Bendiciones 🙌👊🙏

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Gracias por compartir con nosotros tus propias inspiraciones.