viernes, 28 de febrero de 2020

I Cuaresma A

 ATENCIÓN: El siguiente escrito no es una homilía como tal, por lo que muchos argumentos no están del todo explicados y pueden provocar malinterpretaciones. Se recomienda prudencia y un diálogo con el autor, para entender su pensamiento. Gracias.


Analicemos: El demonio le recuerda a Jesús que puede convertir aquellas piedras en pan. Jesús, tenía hambre; Jesús tenía la capacidad de convertir aquellas piedras en Pan, ¿que tiene eso de malo?

El demonio le dice a Jesús que si se tira de la parte más alta de la torre, su Padre enviará a sus ángeles a cuidarlo. ¿Que tiene de malo sentirse y saberse cuidado por Dios?

El demonio le dice a Jesús: "Si te postras ante mi, te daré todos los reinos de la tierra", ¡Era la oportunidad de Jesús de hacer un reino de Justicia y de Paz, todo iba a ser suyo!. Dejó pasar esta oportunidad.

 ¿Por qué si no era malo, lo que le estaban ofreciendo a Jesús, no lo tomó? Pues porque el Señor Jesús no se queda con poquiteses, el quería más, mucho más.

¡Deberíamos aprender de Jesús! Porque Él tiene la capacidad de no dejarse llevar por el momento. Nos dejamos llevar por un bien cercano, próximo e inmediato, sin darnos cuenta que en muchas ocasiones el ser paciente el no dejarme llevar por lo que tengo frente a mi aunque se me antoje. El soltar algo bueno para conseguir algo mejor, es algo que debemos aprender.

Jesús no convirtió esas piedras en panes, pero más delante en los Evangelios, vemos que Jesús iba a las comilonas que lo invitaban.

Jesús no se quiso sentir protegido en una caída, pero prefirió sentir el gran amor de su Padre al ser rescatado no de una caída alta sino de la misma muerte en la cruz.

Jesús no quiso los reinos de la tierra pero al final fue coronado rey del Universo.

Muchas veces por atrabancados perdemos oportunidades mayores. 


Alberto, pbro.

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