lunes, 11 de mayo de 2020

Lunes V pascua "A" ...::: CUMPLIR SU PALABRA :::...

CUMPLIR SU PALABRA.


LUNES V DE PASCUA "A"

Hch. 14, 5-18         Sal 113 B              Jn. 14, 21-26



Muchas veces usamos aquella frase que nos dejó San Pablo: "Si Dios con nosotros, ¿Quién en nuestra contra?" y que bueno que sepamos que Dios está de nuestro lado, que las batallas se ganan cuando estamos con Él. Que reconfortante, saber que el Señor está con nosotros y que nos invita a dar siempre lo mejor sabiendo que tenemos el mejor de los respaldos y más cuando Él mismo nos invita a no darnos por vencidos, por eso nos dice el mismo Jesús que hay que tomar la cruz de cada día y seguirlo. Así pues ¡LUCHEMOS AL LADO DE JESÚS, CONQUISTEMOS SABIENDO QUE ÉL ESTA CON NOSOTROS!...

... pero, ¿Que vamos a conquistar? ¿Por qué causa vamos a luchar?, eso hay que tenerlo muy claro, porque si no tenemos una meta fija, no podremos tener una estrategia a seguir, y si no tenemos estrategia, lucharemos a lo loco. Veamos, por ejemplo, una pelea callejera de dos personas que no saben pelear, de 10 golpes que tiran 7 van al aire, no se detienen a ver los movimientos de su oponente, se lanzan a tirar golpes y patadas a diestra y siniestra y cuando vemos algo así, nos damos cuenta inmediatamente que no saben lo que hacen y quizá la victoria sea para quien tenga la suerte de asentar un buen golpe. En cambio, si vemos, la pelea de dos personas que practican, por ejemplo, algún tipo de arte marcial, que saben lo que hacen, notaremos una gran diferencia, esos hombres tendrán técnica, sabrán observar a su oponente para saber en que momento lanzarse a dar un golpe y sabrán en que momento dar un paso atrás para no ser golpeados... ¡Que interesante!

Que interesante enterarnos que saber pelear, implica , también, saber en que momento dar un paso atrás... y es lo mismo que aprendieron en las primeras comunidades. Escuchamos en la primera lectura que Pablo y Bernabé se enteraron que los paganos y judíos de Iconio tenían planes para maltratarlos y apedrearlos y ¿que hicieron?, ¿Dijeron: "Vamos a enfrentarnos a ellos porque Dios está con nosotros"? ¿o dijeron: "aguantemos ese maltrato porque hay que tomar la cruz de cada día"? NO, ninguna de las dos opciones. El autor sagrado (Lucas) nos dice que huyeron a Licaonia.

Quizá muchos pudieran reprocharles a los apóstoles: "¿Por qué no se quedaron y confiaron en el Señor?" o "¿Por qué no se aguantaron en nombre de Jesús?", bueno porque el Señor enseña a sus Apóstoles a pelear. A saber en que momento atacar con toda la mano (cfr. Hch 2, 14-ss; Hch 17, 22-ss), y saber en que momento retirarse, como lo acabamos de escuchar.

Esto nos abre un panorama muy grande en nuestra vida, porque nos damos cuenta que el Señor nos llama luchar, a enfrentarnos, muchas veces a sufrir y a recibir golpes (es parte de la vida), pero que el Señor no nos quiere ver sufrir por sufrir, ni permite que aguantemos TODO lo que nos daña. Para saber pelear, como aquellos hombres que poníamos de ejemplo, hay que entrenar, hay que prepararnos, hay que saber escuchar a Jesús. Así aprenderemos a tener técnica, de esta manera sabremos en que momento atacar, en que momento analizar, en que momento dar un paso atrás, o en que momento, como lo hicieron los apóstoles, huir.

No es de cobardes salir corriendo, sin embargo, hay que DISCERNIR cuando es un buen momento para permanecer y cuando es un momento para huir. El Señor mismo nos tiene que ir diciendo cuando tenemos que seguir y cuando no. Vemos el ejemplo de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI. San Juan Pablo II vivió su pontificado a pesar de su enfermedad y de su cansancio hasta el último momento. Benedicto XVI dijo hasta aquí, yo me retiro. ¿Quién fue más valiente? LOS DOS, porque los dos supieron escuchar a Jeśus. Juan Pablo II siguió, porque escuchó a Jesús, y Benedicto dejó el pontificado (pero no dejo de aportar a la Iglesia) porque escuchó a Jesús. Estos dos grandes hombres nos dejaron un gran ejemplo, ambos grandes personajes, grandes y excelentes pontífices. Ambos supieron escuchar y seguir las indicación del Maestro.

Por eso, como nos dice Jesús en el Evangelio, hay que acostumbrarnos a escuchar su voz, para saber cumplir su palabra.


Alberto, pbro.

1 comentario:

  1. Que el Señor me conceda la gracia de que sea mi manager, para que Él mismo me indique a seguir en mis luchas diarias.

    Gracias, p. Alberto. Dios le bendiga

    ResponderEliminar

Gracias por compartir con nosotros tus propias inspiraciones.