martes, 5 de mayo de 2020

Martes IV Pascua ...::: DILO CLARAMENTE :::...

DILO CLARAMENTE.


MARTES IV PASCUA "A"

Hch. 1, 19-26         Sal 86           Jn. 10, 22-30


Muchas veces "Verdad" se ha convertido en sinónimo de lo que yo quiero escuchar. Si algo no es como  esperábamos o si no recibimos la respuesta que queremos, entonces decimos - y en muchas ocasiones aseguramos- que no es verdad.  Por ejemplo:

Le dice la novia al novio:
-Dime la verdad, ¿saliste anoche con tus amigos y no me dijiste nada?
- No, mi amor, me quedé en casa. Estaba muy cansado y me quedé dormido.
- No me mientas, ¡Dime la verdad!
- Es la verdad, me estuve en la casa.
- ¿Entonces por qué no contestaste mis mensajes?
- Pues, porque me quedé dormido, por eso no te contesté hasta hoy en la mañana.
- ¡No es cierto. Saliste con tus amigos y no me quieres decir! ¿Por qué no me dices la verdad y ya?
- ....

Y la discusión puede seguir, indefinidamente. Mientras no obtengamos la respuesta o la prueba que queremos o nos imaginamos, nos aferramos a que no se nos esta diciendo la verdad. Es lo que les pasó a los judíos, ellos querían que Jesús les dijera claramente si era él el Mesías: "Dínoslo claramente", pedían. A lo que Jesús les respondió: "Ya se los he dicho y no me creen". Los Judíos no creían que Jesús fuera el Mesías porque no estaban abiertos a lo el Mesías fuera, sino que se aferraban a lo que ellos querían que fuera el Mesías. 

Y es algo que nos puede pasar a nosotros. Nosotros le podemos pedir a Dios que nos escuche, que nos ayude, que nos atienda, pero como estamos esperando una respuesta concreta como nosotros queremos y no estamos abiertos a la ayuda y/o respuesta que nos quiera dar Él, creemos que no nos escucha o que no hace nada al respecto. Muchas veces el Señor pone personas y acontecimientos, en nuestra vida para guiarnos para darnos respuesta, para fortalecernos y por no estar abiertos, perdemos la oportunidad o se nos pasan las respuestas. 

El Señor se vale de cada uno de nosotros para ir construyendo y nos lo deja muy claro la primer lectura. Que asombroso es ver que la Iglesia se va construyendo poco a poco y con ayuda y el esfuerzo de todos. Cada uno de los apóstoles, y discípulos del Señor, ponen su granito de arena para construir el Reino. Y a través de ellos, el mismo Señor va dando respuesta a su pueblo, y llega más allá. De la misma manera, si nosotros nos abrimos también a las personas que nos rodean, a nuestra familia, sabremos que el Señor actúa a través de ellos y nos invita a ser también nosotros instrumentos de su amor para con los que están a nuestro lado.

Aprendamos, pues, a ser ovejas del Señor. Él dice que sus ovejas escuchan su voz y sus ovejas lo reconocen. Que nosotros también sepamos reconocer la voz de Jesús en las personas y en los acontecimientos de cada día para que descubramos y creamos que realmente el Señor está con nosotros y actúa todos los días a nuestro favor. 


Alberto, pbro.


1 comentario:

  1. Dios me conceda escuchar su voz y seguirlo siempre en su Verdad.

    Un abrazo, padre Alberto y gracias por compartir sus reflexiones con nosotros.

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Gracias por compartir con nosotros tus propias inspiraciones.