viernes, 7 de febrero de 2020

Virgen de Guadalupe (2018)


Para ubicarnos un poco en el tiempo recordemos unas fechas importantes: 


  • Cristóbal Colón viajó a América en 1492, 1493, 1498 y 1502.
  • En 1519 se inicia la conquista de México y termina en 1521 con la toma de Tenochtitlan. 
  • La aparición de la Virgen María en el Ayate de Juan Diego fue el 12 de diciembre de 1531. (hace casi 500 años).
  • La Independencia de México inicia el 16 de septiembre de 1810.



Homilía:


¿Por qué nos hemos congregado hoy? ¿de donde surgió la idea de acompañar María en su advocación de Guadalupe?, porque todo el pueblo Mexicano el día de hoy ha salido a visitar a María con su traje de fiesta mexicano. Pero esta idea de acompañarla no surgió de la nada: Si el día de hoy hemos decidido acompañarla es porque ella, fue la primera que decidió acompañarnos a nosotros pero... ¿que significa acompañar?

No es únicamente ir con alguien por el camino, no es únicamente compañía física del otro, ES involucrarnos con la persona con quien vamos. ¡Y DE QUE MANERA la Virgen María se involucro con nosotros!.

Porque ella vino en un momento en el que nuestras tierras de México (aunque no estábamos constituidos como país, aún) pasaban un mal momento: los conquistadores habían llegado, y el encuentro de los hombres del nuevo mundo con los indígenas que aquí habitaban no fue del todo amistoso... había guerras, muertes, hambre, desesperación y ahí en medio de un mundo caótico en medio de un mundo que parecía derrumbarse, en ese momento, María decidió comenzar a acompañarnos, de tal manera que adoptó nuestras facciones, adoptó nuestra desesperanza, adoptó nuestro sentir, adoptó nuestros miedos, tomó todo aquello y lo transformó en esperanza, lo transformó en una oportunidad de crear una gran nación, nos ofreció la oportunidad de vernos como hermanos a pesar de nuestras diferencias, nos dio la certeza de que podemos crear un nuevo mundo (los indígenas al ver a María en el ayate de Juan Diego supieron que algo grande iba a suceder, algo sin precedentes... los españoles al ver a María en ayate de Juan Diego, supieron que ella los invitaba a un cambio)… y a partir de ese momento junto con ella comenzamos a construir una gran nación.

Y cada año, recordamos este acontecimiento porque cada año, -y no solo cada año sino- cada mes ¡cada día! la Virgen María de Guadalupe nos recuerda que precisamente cuando nuestro mundo parece derrumbarse, ella esta con nosotros. Cada vez que no encontramos sentido a nuestras vidas, ella esta con nosotros, cada vez que los problemas la incertidumbre se apodera de nuestros sentimientos y de nuestros pensamientos, ella esta con nosotros. Cada vez que nuestra vida se torna obscura ella aparece para recordarnos que nos estamos solos.

Por eso si te sientes perdido, o ha habido ocasiones que así te has sentido, si crees que estas pasando por un momento difícil, si sientes que no hay salida de donde te encuentras, si lo que quieres es olvidarte de todo, date un tiempo porque Ella, como madre que es, el día de Hoy te mira con ternura, pronuncia tu nombre, y a través de esa mirada cargara de misericordia hace suyas todas tus preocupaciones, todas tus inseguridades, todos tus miedos y con ese amor incondicional que te tiene te dice:

No estoy yo aquí, que soy tu madre


Porque eso es precisamente lo que hace el corazón de una madre, da esperanza a sus hijos, esta con ellos en los momentos difíciles, les hace ver con su amor que aunque a veces todo parece estar en nuestra contra, hay una luz que brilla y que nos promete un futuro positivo. Y así es como una mamá acompaña a sus hijos... no resuelve, ni les da todas las respuestas, esta presente con amor, y esa compañía y ese amor a veces silencioso, es lo que como hijos necesitamos para no dejarnos vencer.

Hoy nos reunimos para acompañar a la Virgen María de Guadalupe... pero nos damos cuenta que es precisamente al revés, que es Ella que con amor de Madre día con día nos acompaña, es ella la que va cuidando nuestro pasos, es ella la que vela, la que nos consuela y la que a veces silenciosamente, a veces de una manera muy evidente, te recuerda que no estas solo.

Es un momento muy especial para agradecerle, para ponernos ponernos frente a ella, y sentirnos afortunados de que Cristo nos la dejó como madre y de que ella nos ha elegido de una manera muy especial. Atrevámonos a amar a María de Guadalupe, pero sobre todas las cosas dejémonos amar por ella, confiemos en su presencia amorosa, confiemos en sus cuidados maternales, confiemos como hijos que somos. Dejemos que sus palabras nos consuelen, dejemos que su voz nos guíe, dejemos que su amor nos sane y transforme nuestro corazón por que el día de hoy es ella quien te acompaña y te repite como lo hizo hace más de 400 años...

“No tengas miedo... no estoy yo aquí que soy tu Madre”.

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