viernes, 7 de febrero de 2020

IV Domingo Adviento ciclo A


Los caminos y consejos de los adultos son los mejores porque "no andamos construyendo castillos en el aire", vemos las cosas como realmente son y no andamos desperdiciando el tiempo en ilusiones. En cambio los niños y jóvenes siempre andan fantaseando, se la mantienen en la luna, pareciera que solo se dedican a soñar. 

Por eso hacemos bien al decirle a los jóvenes "pon los pies en la tierra", "deja de estar fantaseando", "tus metas tienes que ser realistas", hay que encaminar a nuestros jóvenes para que no se pierdan y producir un verdadero cambio en nuestra historia. 

...

o no será que somos nosotros los que hemos impedido un verdadero cambio en el mundo. Porque el día de hoy escuchamos en el Evangelio que un sueño trajo el mayor cambio en la historia de la humanidad, gracias a un sueño hemos recibido al Salvador. Qué hubiera pasado si José hubiera ignorado ese sueño, en el que el Angel le pedía que recibiera a María. Hubiera sido muy comprensible que José, no le diera importancia porque, al fin y al cabo, era solo un sueño. Y un "hombre cuerdo" no anda haciéndole caso a un sueño por muy real que se sienta. Sin embargo, José siguió ese sueño. 

Todos nosotros, especialmente los niños y los jóvenes, siempre sueñan en GRANDE, muchos sueñan con ser grandes artistas, otros grandes empresarios, otros tantos sueñan con encontrar la cura a una enfermedad hasta la fecha incurable, otros quieren llegar a ser astronautas y presidentes. 

Pero es eso llegamos nosotros, los que tenemos un "pensamiento maduro" y "corregimos" los deseos de nuestros jóvenes. Les decimos: "tu tienes que conseguir un trabajo estable, conseguir un hombre (en caso de las niñas) o una mujer (en caso de los niños) casarte, tener hijos.. porque ese es tu destino, no sirve de nada soñar" Y apagamos el potencial de nuestros jóvenes. 

Los sueños, las ideas que surgen de repente, son las que han cambiado al mundo. "Tengo un sueño" palabras por las que se conoce al más famoso discurso de la historia que llevó a grandes cambios dentro de una sociedad dañada y lastimada. 

Los grandes movimientos, las grandes empresas, los grandes cambios han surgido gracias a que hombres y mujeres se han atrevido a soñar... y no solo eso se han atrevido a seguir sus sueños. Porque soñar todos lo hacemos, todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido ganas de algo grande, de algo diferente, pero pocas veces, y en muchos casos, nunca se siguen esos sueños. 

José tuvo un sueño, pero al despertar dice la escritura que hizo lo que le había mandado el ángel y recibió a su esposa.  Que dicho esta de paso, no fue una tarea sencilla. Todos soñamos, pero pocos se atreven a pagar el precio por alcanzar el sueño. 

En este tiempo de adviento en el que el Señor nos ha ido preparando y entrenando física, intelectual y espiritualmente, para poder recibir a Jesús, para poder ver hacho realidad su nacimiento, para recibir nuestros sueños y tener la capacidad, las herramientas para poder hacerlos realidad. 

Pero la navidad, el conteplar nuestros sueños, no es la meta, es el punto de partida, si en adviento el Señor nos ha preparado ahora tenemos que comenzar a Trabajar, el tiempo de Adviento esta culminando para abrir paso al trabajo duro, que nos llevará a contemplar nuestra nuestros sueños, para hacerlos realidad. 

El camino no será sencillo, para conquistar nuestros sueños, pero nos dice el profeta Isaias que El Señor nos dará una señal, su hijo, Jesús, es decir, que entre más cerca estemos de Jesús, entre más meditemos su palabra, nos alimentemos de la eucaristía, meditemos en oración, entonces iremos descubriendo las señales que nos guian a nuestro destino. 

Por eso a todos ustedes los que viven en [Cárdenas], a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de su pueblo santo, les deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor. 

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