Salimos corriendo al encuentro de Dios, al encuentro del Salvador, del Mesías. Porque nosotros al igual que los pastores hemos oído hablar de algo maravilloso. Se nos ha prometido un rey, se nos ha prometido la salvación. Pero al llegar al encuentro de esa promesa nos topamos, no con lo que nos imaginamos: un rey imponente, un mesías deslumbrante. No, al contrario, nos topamos con un niño, pero no un niño solo, nos topamos con una familia.
Al llegar al portal de Belen, aquellos pastores al igual que nosotros, nos encontramos con José, María y Jesús: Una familia. Pero ¿Por qué una familia y no algo más impresionante?... bueno, la respuesta nos la dan el día de hoy tanto el libro del Sirácide como el apóstol San Pablo.
Ambas lecturas nos hacen darnos cuenta que aquello que esperábamos del anuncio de los ángeles: grandeza, protección, salvación, bienestar, alegría, regocijo, todo eso esta una familia, mejor dicho, en NUESTRA PROPIA FAMILIA.
Y así como muchos van en busca de tesoros escondidos, así también nosotros debemos debemos seguir el mapa para encontrar la riqueza en nuestra familia. Y el mapa son las lecturas de hoy.
El libro del sirácide nos habla de cómo nosotros hijos, independientemente de la edad que tengamos, tenemos que tratar a nuestros padres. Nos hace ver que incluso nuestra salvación esta salvación está ahí, en el trato que tenemos con ellos. Cuando nos dice "el bien hecho al padre no quedara en el olvido y se tomará en cuenta de tus pecados", nos hace ver lo "conveniente" de tratar bien a nuestros padres, de amarlos, respetarlos, honrarlos, comprenderlos...
El apóstol Pablo nos dice "Que la paz de Cristo reine, que la palabra de Cristo habite", cuando dejamos que la paz de cristo y su palabra estén con nosotros, podemos descubrir la riqueza de los que nos rodean, pero no solo eso, sino que nos permite ser a nosotros riqueza para los demás...
Así, aunque haya momentos difíciles, como los que tuvo que vivir José, su esposa y su hijo, al salir huyendo de nuevo, ahora a Nazareth, lo importante es vivirlos tambien en familia. En estas fechas nos reunimos para pasar alegres con nuestros parientes, y es un buen pretexto para pasarla juntos, pero que no se nos olvide, que incluso los momentos dificiles son buen pretexto para vivirlos en familia, para vivirlos juntos, porque cuando la vida se vive en familia es mucho mejor. Dichoso el que ama a su familia, dichoso el que vive en Dios.
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