Jesucristo: un hombre extraordinario que ha fascinado a millones de personas a través de los tiempos. Independientemente de las creencias de las personas, Jesús ha sido un referente. Prácticamente todo el mundo ha oído hablar de Él, muchísima gente lo cita (aunque no sepan que lo hacen), su rostro es el más conocido del mundo. Fue un hombre que supo sanar el corazón de de los que se habían desviado: comprendió a la mujer adúltera, y reparó el corazón de Mateo; Supo curar enfermedades: limpiaba leprosos, levantaba paralíticos; Era un hombre con una capacidad mental extraordinaria: Conocía las Escrituras, y la problemática de su tiempo. En mucha ocasiones la gente se quedaba admirada de su sabiduría, a muchos los dejó callados con sus palabras; Era un hombre capaz de transmitir amor, confianza, plenitud con solo su mirada: llamó a sus discípulos y estos dejando todo lo siguieron. ¿Como se formó ese hombre?
La clave está en Belen. Desde su nacimiento, Jesús fue dotado con tres dones: 1) Era un ser espiritual: por lo que comprendía y hacía uso de esta realidad invisible a los sentidos. 2) pero también podía procesar la información que sus sentidos recopilaban, aquello que veía, escuchaba, saboreaba, olía, sentía, le daban la capacidad de crear, de descubrir cosas nuevas y 3) con la información de sus sentidos y de su espíritu, a través de su cuerpo podía construir, formar corazones, formar conciencias. Su mirada, sus palabras, sus gestos, su cercanía, su porte, reflejaban siempre grandeza.
Todo esto le dió a Jesús la capacidad de alejar "las tinieblas que cubrían la tierra y la espesa niebla que envolvía a los pueblos" -como nos dice Isaías en la primer lectura-.
Es por eso que aquellos hombres sabios, aquellos magos de oriente, fueron a ofrecerle sus regalos, como recordatorio de quien era: Incienso, para que nunca olvidara su parte espiritual; Mirra, para que nunca olvidara su humanidad y Oro, para que nunca olvidara que como Rey tenía la capacidad de crear una gran civilización.
Tres grandes regalos, que también nosotros recibimos desde el día de nuestra concepción. Y que el día de hoy, el Señor, con la celebración de su Epifanía, nos recuerda que también nosotros tenemos.
También tu recibiste un espíritu que te capacita para vivir y "hacer uso" de esta realidad espiritual que hay en nuestro mundo, el Señor te ha dado la capacidad de orar, de meditar, de tener un diálogo con Él (al igual que Jesús lo hacía); Has recibido un cuerpo, que te ayuda interactuar con el mundo, y a través de este mundo poder como Jesús, crear, construir y modificar nuestra existencia; Has recibido una mente, que te capacita para reinar y gobernar, en primer lugar sobre tu vida, y poder crear así junto con los demás una civilización de progreso y de paz.
Al contemplar en este día la llegada de los magos, contemplamos la manifestación del Hombre, es decir del ser humano en todo su esplendor. Ya que el ser humano es todo aquello que recibió Jesús, es alma, es mente, es cuerpo, y cuando un hombre, una mujer se atreve a vivir toda su humanidad, es capaz de alcanzar al igual que Jesús grandes logros.
No olvidemos que al contemplar a Jesús hecho hombre, nos contemplamos a nosotros mismos. Así que al igual que los magos de oriente, ofrezcamos a Jesús el incienso de nuestra continua oración y vivencia de los sacramentos, mirra de nuestra humanidad de buen comportamiento y oro de nuestro recto gobierno de nuestra vida.
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