viernes, 8 de noviembre de 2019

Zaqueo

XXXI Ordinario "C"


Zaqueo




¿Que hacia tanta gente alrededor de Jesús? Algunos querían tocarlo, muchos otros quizá buscaban acercarse para pedir un milagro o un favor, otros quizá la simple curiosidad por todo lo que habían escuchado de él. Cada uno tenía una intención al querer estar cerca del Señor. Pero al parecer a ninguno de ellos le hizo caso, el seguía avanzando casi sin importarle el tumulto de personas que lo acompañaban.

Sin embargo su atención cayó en un hombre. Y no solo le puso atención sino que le dio el privilegio de tenerlo como huésped en su casa. ¡¿Cuántos no hubieran querido hospedar a Jesús en su casa?! ¿Que tenía de especial Zaqueo? ¿Como se habrá sentido la gente que seguia a Jesús?

Muchas veces podemos vernos identificados con la gente que lo seguía. Muchos de ellos, seguramente, llevaban mucho tiempo siguiendo a Jesús en busca de que los atendiera. Así como nosotros podemos alegar que llevamos mucho tiempo, en la Iglesia, llevamos muchos tiempo viniendo a misa, llevamos muchos tiempo rezando el Rosario, llevamos mucho tiempo orando... y no sucede nada. Pero eso sí, vemos que a mucha gente, el Señor les concede favores muy fácilmente, como lo hizo con Zaqueo.

Yo me imagino que algunos se habrán se enfadado con Jesús, ¡Que injusto era el Señor! Tanta gente que había llegado primero, tanta gente que lo seguia desde lejos, y elije fijarse en un hombrecillo sin chiste, que se sube a un árbol.

Se fijó en un hombre que fue capaz de superar sus propias limitaciones, Zaqueo era de baja estatura, tenía una limitación en comparación con las demás personas, estaba en desventaja. Mismas desventajas que vemos en nosotros mismos: "Es que yo no soy tan inteligente, yo no tengo paciencia, yo no tengo dinero, yo no tengo las mismas oportunidades, yo no tengo talento, etc", Zaqueo no se quedó quejándose de su estatura, quizá si se quejó, pero lo importante es que NO se quedó en la rabieta, sino que aceptando su condición ideó la forma de que su "desventaja" no se convirtiera en una limitación.

Por eso el apóstol Pablo le dice a los tesalonicenses que no se dejen perturbar tan fácilmente. Habrá quién quiera hacerlos tambalear en su fe, habrá situaciones que nos inviten a desistir de nuestros esfuerzos, habrá pensamientos que nos orillen a dejar proyectos. Pero solo aquel que permanece firme es capaz de alcanzar incluso lo que no se imagina. Así como Zaqueo ni se imaginaba que tendría el honor de hospedar al maestro.

Por eso el Señor nos perdona mucho (1a lectura) porque en cada oportunidad que nos da, nos quiere hacer entender que se pueden hacer las cosas distintas, que nuestras limitaciones no es impedimento para alcanzar lo que deseamos.

Al Igual que Zaqueo, estemos conscientes de nuestra pequeñez, pero que esa pequeñez nos lleve a una GRAN vida.




Alberto, pbro.







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