jueves, 19 de septiembre de 2019

XXV Domingo Ordinario ciclo C

¡El dinero es la causa de todos los males en mundo!, pero no es tanto así, como siempre no son las cosas, es el ser humano que hace de las cosas un medio de santificación o un medio de condenación.

Y el Señor el día de hoy nos advierte que podemos caer en el peligro de trabajar por y para el dinero. ¡Claro! todo los que tienen un trabajo es porque esperan una remuneración económica, nadie dice el día de pago, "No, así está bien, con la satisfacción de haber hecho algo es más que suficiente" Trabajamos a cambio de dinero si, pero dicen los economistas, hay que aprender a no trabajar por dinero sino hacer que el dinero trabaje para nosotros. Ahí está la clave, de lo que nos quiere advertir el Señor en este domingo y el hombre que nos presenta Jesús en el Evangelio tenía muy claro eso. Él puso a trabajar el dinero para él. A través de los negocios se aseguró de que alguien lo recibiera cuando se quedara sin trabajo. Que interesante porque hasta su Jefe lo reconoce: "el amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad"

Cuando este hombre se vio en apuros fue cuando aprendió que los vienes materiales están no para trabajar para ellos sino para servirnos a nosotros. Pero hay que ser hábiles, astutos, inteligentes para lograr eso.

Y el Señor Jesús pone de ejemplo el dinero, pero en realidad podemos vivir este mismo fenómeno en cualquier otra área de nuestra vida. Los esposos se esfuerzan mucho por tener una casa bonita, con muebles que les gusten, un buen carro, y ¡que bueno! pero se olvidan de disfrutar ese carro para salir a pasear juntos, la casa se convierte en una jaula en lugar de convivir platicar en un ambiente que se esforzaron en construir.

Un estudiante puede esforzarse en sacar 10 en todos los exámenes, pero se olvida de aprender, es decir de aplicar lo que ve en la escuela en la vida diaria. Un católico se puede esforzar en venir a Misa cada domingo y fiestas de guardar, se confiesa seguido, viene a la Hora Santa, pero se olvida de amar a su prójimo, se olvida de tener caridad. Los papás y mamás se esfuerzan en darles todo a sus hijos, pero se olvidan de platicar con ellos de interesarse por su preocupaciones, se olvidan de decirles 'No' que también es una forma de entrenarlos para el mundo.

Nos esforzamos en tener, y no es malo tener, pero si no somos capaces de disfrutar y aprovechar lo poco, no seremos capaces de aprovechar lo mucho. "El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes" Si nos damos la oportunidad de pasar, para comenzar 30 minutos con nuestros hijos, otros 30 con nuestra pareja, si nos interesamos por sus cosas, ya estaremos haciendo la diferencia.

"Si ustedes no son fieles administradores del dinero ¿Quien les confiará los bienes verdaderos" Somos capaces de administrar correctamente nuestro tiempo, nuestras palabras, nuestros sentimientos.

Comencemos a practicar con el dinero, comencemos con la cultura del ahorro, abstengámonos de comprar todo lo que se nos antoja, pongamos limites, disfrutemos aquello que tenemos, aprovechemos lo que somos capaces de generar pero sobre todo compartamos ese esfuerzo, esa satisfacción con los nuestros, seamos ricos en el amor. 

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