Pareciera como si no fueran las palabras de Jesús las que escuchamos en el Evangelio de hoy. Sorprende escuchar de Jesús hablar de esta manera porque tenemos una imagen de un Jesús que ama, que trae la paz, que trae la unidad, que evita toda división. Sin embargo hoy nos dice que NO ha venido a traer la paz, que vino a traer DIVISIÓN y que gracias a Él las familias estarán divididas: "el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra" Jesús vino a traernos el Caos.
Y es aquí cuando nos dan ganas de dejar de seguir a Jesús, cuando nos dan ganas de salirnos de la Iglesia y de darle la razón a todos aquellos que nos dicen "No se para que vas a la Iglesia, de nada sirve".
PERO, si nos detenemos un momento, puede que las palabras de Jesús tengan más sentido de lo que se ve a primera vista y más cuando abrimos la Sagrada Escritura y nos encontramos que "En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era CAOS y CONFUSIÓN..." es interesante ver como el primer elemento para la creación es precisamente el Caos y la Confusión, es decir, Dios sacó del desorden toda la creación de la que dijo "Todo está muy bien".
¿Y cómo le hizo? algo que hay que tomar en cuenta, es que Dios no desechó nada. Lo que hizo fue acomodar: "Separara el día de la noche", "Sepárense las aguas del cielo y del mar" , etc. El caos, nos enseña que hay distintos elementos y que lo único que se necesita es que se acomoden de la forma correcta.
Es por eso que el Caos que viene a traernos el Señor Jesús nos enseña en primer lugar que dentro de nuestra familia, hay diferentes modos de pensar, hay distintas maneras de comprender la vida, que vamos a tener múltiples puntos de vista. Y tanta diferencia nos lleva, muchas veces, a vivir de una manera muy caótica nuestra relación de familia. Pero si Dios pudo sacar lo mejor de lo "peor" entonces también estamos capacitados para crear en medio de las diferencias. Si queremos crear algo positivo, lo que tenemos que hacer es saber tomar nuestro lugar, acomodar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestros puntos de vista. Acomodarlos en nosotros mismos, y acomodarlos dentro de nuestra familia.
Sabiendo que si en mi casa hay, por ejemplo, muchos puntos de vista, no pueden imponerse todos porque entonces las diferencias nos llevan al Caos, pero si todos tenemos puntos de vista distintos y sabemos que no siempre vamos a "ganar" entonces las diferencias se convierten en oportunidades para aprender y crecer. Así como le pasó al pueblo Israel la primer lectura, veamos:
El pueblo de Israel esta siendo atacado por los Caldeos (Babilonia), y obviamente, Israel busca defenderse, quieren evitar ser derrotados por sus enemigos. Así surge la resistencia que busca bajo cualquier cosa no ser conquistados y defender Jerusalen. Pero llega Jeremías y les dice a los Israelitas -un par de versículos antes de lo que escuchamos- de parte de Dios: "Así dice Yahvé: Quien se quede en esta ciudad, morirá de espada, de hambre y de peste, mas el que se entregue a los caldeos vivirá"
Es por eso que en la lectura que fue proclamada, escuchamos que acusan a Jeremías porque desmoraliza a los guerreros ya que les decía que no valía de nada luchar, ya que su derrota era inminente.
¡Que difícil es saber que hay veces que tengo que ser derrotado! ¡Que difícil es darle la razón a otro! !Que difícil dejar que alguien más gane una discusión! Pero muchas veces es el camino para la paz, la unidad, la concordia.
Si dentro del caos, somos capaces de aceptar nuestro lugar, si dejamos de aferrarnos a nuestra propia idea, y le damos cabida a escuchar comprender las cosas cambian. Y no quiere decir que aceptemos todo lo que piensen y digan los demás. Pero al abrirnos al diálogo, sabremos cual es el lugar que nos toca.
Es Señor Jesús nos trae el caos, para sacar lo mejor de nosotros. Vivamos nuestro caos no con desesperación sino con fe, amor, apertura. Para que este caos no nos lleve a separarnos sino a complementarnos, que este caos nos lleve siempre a crear nuestra vida y a no dejarnos vencer por la adversidad, sino usar esa adversidad a nuestro favor y así transformar nuestra vida como Cristo transformó nuestra realidad.
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