Desde tiempos inmemoriales nuestro Dios se ha valido de hombres y mujeres que llevan su mensaje a los pueblos. Muchas veces ese mensaje era una buena nueva de esperanza, paz, amor, prosperidad, sin embargo en muchas otras ocasiones aquellos mensajeros traían una advertencia de parte de Dios, una invitación al cambio, a la conversión, so pena de encontrar la muerte y desdicha si se hiciera caso omiso al mensaje. Estos mensajeros eran conocidos como Profetas.
En nuestros tiempos hemos recibido la visita de un nuevo profeta, en forma de enfermedad. Una enfermedad que ha cimbrado al mundo entero, y que trae un mensaje claro: Todos somos familia por lo tanto, todos somos responsables de todos.
A lo largo de nuestra vida hemos tenido muchas oportunidades de hacer las cosas diferentes, ¿cuántas veces no nos hemos dado cuenta de que hemos dejado pasar oportunidades? ¿Cuántas veces no nos hemos dado cuenta de que pudimos haber hecho las cosas de manera distinta y mejor? ¿cuántas veces no nos hemos arrepentido por las decisiones que hemos tomado o que no nos atrevimos a tomar? Pues ahora tenemos una nueva oportunidad, pero en esta ocasión es distinto porque ahora es de vida o muerte.
El tomar una decisión tan simple como quedarnos en casa, como abstenernos a reunirnos con nuestros amigos y familiares, puede ser de vida o muerte. El día de hoy tenemos la oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos que somos verdaderamente seguidores de Cristo. Es decir, que seguimos sus mandamientos y somos capaces de vernos como hermanos y sabernos responsables los unos de los otros. Estamos en un momento crucial en el que podemos hacer de nuestra sociedad un lugar de lamento y desesperación al ver a nuestros seres queridos, ser consumidos por esta enfermedad, o bien, podemos unir nuestra fuerza de voluntad, para que el día de mañana, al estar disfrutando de nuestra familia, podamos decir ¡Valió la pena!.
Hermanos, estamos a tiempo de darle un giro a nuestra realidad. Estamos a tiempo de aceptar el mensaje y de hacernos responsables de nuestra propia vida, de la vida de nuestros hermanos, de la sociedad misma. Esta es una lucha que vale la pena, porque es una lucha contra nosotros mismos. Y como dijo San Pablo: “Todo lo puedo en aquel que me fortalece”
En nuestros tiempos hemos recibido la visita de un nuevo profeta, en forma de enfermedad. Una enfermedad que ha cimbrado al mundo entero, y que trae un mensaje claro: Todos somos familia por lo tanto, todos somos responsables de todos.
A lo largo de nuestra vida hemos tenido muchas oportunidades de hacer las cosas diferentes, ¿cuántas veces no nos hemos dado cuenta de que hemos dejado pasar oportunidades? ¿Cuántas veces no nos hemos dado cuenta de que pudimos haber hecho las cosas de manera distinta y mejor? ¿cuántas veces no nos hemos arrepentido por las decisiones que hemos tomado o que no nos atrevimos a tomar? Pues ahora tenemos una nueva oportunidad, pero en esta ocasión es distinto porque ahora es de vida o muerte.
El tomar una decisión tan simple como quedarnos en casa, como abstenernos a reunirnos con nuestros amigos y familiares, puede ser de vida o muerte. El día de hoy tenemos la oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos que somos verdaderamente seguidores de Cristo. Es decir, que seguimos sus mandamientos y somos capaces de vernos como hermanos y sabernos responsables los unos de los otros. Estamos en un momento crucial en el que podemos hacer de nuestra sociedad un lugar de lamento y desesperación al ver a nuestros seres queridos, ser consumidos por esta enfermedad, o bien, podemos unir nuestra fuerza de voluntad, para que el día de mañana, al estar disfrutando de nuestra familia, podamos decir ¡Valió la pena!.
Hermanos, estamos a tiempo de darle un giro a nuestra realidad. Estamos a tiempo de aceptar el mensaje y de hacernos responsables de nuestra propia vida, de la vida de nuestros hermanos, de la sociedad misma. Esta es una lucha que vale la pena, porque es una lucha contra nosotros mismos. Y como dijo San Pablo: “Todo lo puedo en aquel que me fortalece”
Alberto, pbro
0 comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por compartir con nosotros tus propias inspiraciones.