viernes, 22 de mayo de 2020

Viernes VI de Pascua "A" ...::: MÁS ALLÁ :::...

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***Santa Rita de Casia, religiosa***

VIERNES VI DE PASCUA "A"


Hch. 18, 9-18         Sal 46              Jn. 16, 20-23


Incluso como hombres y mujeres de fe, podemos caer en aferrar nuestra visión solo en este plano material. Claro que el Señor nos ha prometido que incluso desde esta realidad experimentaremos poco a poco su Reino y definitivamente hemos tenido muchas pruebas de la acción de Dios en nuestra Realidad. Y por eso le damos gracias, y confiamos en que seguiremos viendo su acción en este plano terrestre. Así, como le pasó a San Pablo, en la primera lectura, que vio la obra de Dios al quedarse un año y medio en Corinto, y al verse libre de las acusaciones que hacían contra él (aún tomando en cuenta los golpes que en ésta y muchas otras ocasiones recibió). 

Estamos llamados a confiar de esta manera, a darnos cuenta que realmente nuestro Dios y nuestra fe son, verdaderamente, efectivos en nuestra vida diaria.

Sin embargo,muchas veces, se nos olvida el plano espiritual y no le prestamos la atención debida a la vida después de este mundo. Y el Señor Jesús, de una manera sutil nos ha ido invitando a que vayamos abriendo nuestra mente y nuestro corazón a esa realidad que el Padre nos tiene prometida, lo que nosotros llamamos: El Cielo. 

Cuando nos atrevemos a voltear a esa realidad, los problemas y dificultades de la vida, los comenzamos a ver en perspectiva, y nos damos cuenta de que por muy grande y dolorosa que parezca una situación no es nada en comparación con aquella realidad. ¡Pero eso no soluciona mi problema! es cierto, pero siempre que nos damos cuenta de que hay algo más, eso nos da un impulso para seguir adelante y entonces iremos encontrando la solución a esos problemas, entonces, en el fondo, de alguna manera, si lo soluciona.

Cuando estamos frente a un problema del cual no encontramos solución, muchas veces basta con que alguien nos de un poco de luz para poder salir del hoyo en el que nos encontramos. Así es la visión de le eternidad, nos da la confianza y nos abre las perspectiva de que la vida no es solamente en este plano material, sino que estamos llamados a algo más.

El Señor nos ha prometido que aunque tengamos tristeza se transformará en alegría y que así como la mujer que da a luz se siente feliz aún cuando sufrió para hacerlo, de la misma manera nosotros tenemos la esperanza de que todo dolor pasará, de que toda adversidad se desvanecerá y aquél día, dice el Señor, "no me preguntarán nada" porque entonces lo tendremos todo. ¡A eso estamos llamados! a lo eterno, a la vida que no se acaba, a la felicidad y a la plenitud.

Confiamos, como respondíamos en el salmo, en que "Dios es el rey del universo" y eso nos hace "aplaudir, llenos de gozo", porque la promesa del Señor es verdadera, porque la diestra del Señor es poderosa y nosotros sus hijos, estamos con Él... y si nosotros con Él, quién podrá estar en contra de nosotros (Cfr. Rm 8, 31-39).


Alberto, pbro.

2 comentarios:

  1. Que el Señor me haga saber que la tristeza que puede albergar mi corazón se convertirá en alegría.

    Gracias por compartir la reflexión, padre Alberto. Dios le bendiga.

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  2. Gracias por ser siempre luz para sus fieles Padre Alberto. Bendiciones

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