jueves, 21 de mayo de 2020

Jueves VI de Pascua "A" ...::: DIOS ESTÁ CON NOSOTROS :::...

DIOS ESTÁ CON NOSOTROS.
***Santos Cristóbal Magallanes, presbíteros
y compañeros, mártires***

JUEVES VI DE PASCUA "A"


Hch. 18, 1-8         Sal 97              Jn. 16, 16-20

El día de hoy, nos toca encontrarnos en la primer lectura con la tenacidad de San Pablo. Vemos como insistentemente busca llevar el mensaje a sus hermanos los judíos pero estos no lo quieren escuchar. San Pablo no deja de ser hombre, de ser humano y es por eso que frente al aparente fracaso de su predicación se rasga las vestiduras.

En ese momento muy probablemente San Pablo se siente frustrado y decepcionado, no de él mismo, ni de su aparente fracaso, sino de la dureza de corazón de los judíos. Es un sentimiento que experimentamos cuando vemos a un ser querido irse por el mal camino. Lo vemos en la desesperación de los padres, al no saber educar a sus hijos; en la tristeza de los maestros, al ver que los alumnos no ponen atención; en la angustia de un esposo o esposa, al ver a su pareja perderse en algún vicio.

Y este es un llamado precisamente a esos hijos, esos alumnos, esos esposos o esposas que no aprovechan o aprovechamos la oportunidad que tenemos. San Pablo amaba a su pueblo, pero frente a la cerrazón de los Judíos decide tomar otro camino. Aunque haya personas que nos amen, y nos aguanten nuestras ingratitudes, puede llegar un día en que también se cansen y tomen otro camino. Lo cual sería muy comprensible.

Este tiempo es la oportunidad de descubrir que la ayuda que necesitamos, que el milagro que esperamos, que la respuesta que pedimos, esta ahí, en las personas que nos rodean y que muchas veces ignoramos. 

Quizá nos sentimos confundidos como los discípulos del Evangelio, pero debemos tener la seguridad que esa confusión muchas veces es porque no logramos agradecer y apreciar lo que hay a nuestro alrededor. Decíamos en el salmo: "El Señor nos ha demostrado su amor y su lealtad". Verdaderamente Él nos muestra su amor a través de las personas que nos rodean, ¡no despreciemos ese amor!, no seamos como los judíos que despreciaron a Dios en la persona de Pablo.

Tengamos un corazón abierto a nuestros hermanos, a nuestra familia, nuestros amigos, y así tendremos un corazón abierto a Dios.


Alberto, pbro.

1 comentario:

  1. Que el Señor me conceda un corazón abierto al prójimo, puesto que Él obra por medio del otro.

    Gracias, padre Albert. Dios siga premiando el esfuerzo que hace por compartirnos la Buena Nueva.

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Gracias por compartir con nosotros tus propias inspiraciones.