martes, 14 de abril de 2020

Martes Octava de Pascua "A" ...::: LLEGA AL CORAZÓN :::...

LLEGA AL CORAZÓN.


Martes Octava de Pascua "A"

Hch. 2, 36-41         Sal 32           Jn. 20, 11-18


Le decimos al Jesús: "Aleja de mi, Señor, todo mal. Aleja esa pandemia esta enfermedad de todos nosotros". Y el Señor ¿lo hace?, por su puesto que sí, lo escuchamos en el salmo: "Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida" ¡Creo Señor! ¡Creo en esa promesa que nos haces el día de hoy! Porque tus palabras Señor Jesús, han llegado a mi corazón...

Así es, han llegado a nuestro corazón, como escuchamos -en la primer lectura- que las palabras de Pedro, llegaron también al corazón de los judíos. 

Lo interesante, es que cuando los Judíos escucharon a Pedro, no solo confiaron sino que esas palabras que llegaron a su corazón, los hizo acercarse a los discípulos y preguntarles: "¿Qué tenemos que hacer?"... lamentablemente es una pregunta que NO todos nos hacemos después de escuchar el mensaje de Dios. Muchos nos conformamos con escuchar que Dios nos cuida ¡Y Ya!, creemos que inmediatamente nos rodea un campo de fuerza que impide que nada malo nos pase hagamos lo que hagamos. Qué fácil sería eso. 

Los Judíos, nos enseñan el día de hoy, que una vez escuchado el mensaje, una vez que ha llegado al corazón, ese mismo mensaje nos debe llevar a la acción, a preguntarme, ¿A mí, qué me corresponde hacer?

En este tiempo de cuarentena, claro que confiamos en Dios, pero nuestro deber es preguntarnos: ¿Que me toca hacer a mi?, con esto nos damos cuenta que estamos llamados a la obediencia, que debemos aprender a seguir indicaciones, tal como lo hizo María en el Evangelio. 

María se encuentra con Jesús resucitado, y me imagino que ella deseaba lanzarse a darle un abrazo a pasar tiempo con Él, sin embargo el Señor la detiene y le dice: "¡No me retengas!", espérame mejor, "ve y dile a mis hermanos...". El impulso de María seguramente era estar con el Señor, pero el Señor, le da indicaciones. Nuestro impulso en estos momentos es querer hacer nuestra vida como estábamos acostumbrados, pero también hay que aprender a seguir indicaciones. 

María y los Judíos aprendieron que hay que estar atentos, pero atentos para saber actuar prudentemente, saber reaccionar de la mejor manera, no dejarnos llevar solo por la emoción. Hermanos, cada uno de nosotros podemos poner de nuestra parte, no solo en estos tiempos de crisis sanitaria, sino en cada acontecimiento de nuestra vida. Aprendamos a escuchar la Palabra, dejemos que caiga en nuestro corazón y propongámonos hacer lo que el Señor nos pide. 


Alberto, pbro.  

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