lunes, 20 de abril de 2020

Lunes II Pascua "A" ...::: VALENTÍA :::...

VALENTÍA.


LUNES II PASCUA "A"

Hch. 4, 23-31         Sal 2           Jn. 3, 1-8


¡¡Qué valiente la oración de los discípulos!! Al escucharlos elevar ese clamor a Dios, me hacen reflexionar el cómo ha sido mi oración, cómo me dirijo y qué le pido a Dios en los momentos difíciles de mi vida.

Ese clamor se me hace muy valiente, porque a pesar de que estaban pasando no por muy buenos momentos (los habían encarcelado, les prohibieron hablar sobre Jesús), uno pensaría que le pedirían a Dios que se acabara esa persecución, que no dejara que los metieran de nuevo a las cárcel, que les abriera el paso para predicar...

Eso sonaría lógico, porque es lo que la mayoría de nosotros hacemos, cuando tenemos un problema, le pedimos a Dios que nos lo quiete; cuando las cosas no salen como queremos, le pedimos a Dios que arregle el camino; Cuando nos llega una enfermedad le pedimos a Dios que nos cure; etc, etc.

Sin embargo los apóstoles Pedro y Juan, NO pidieron que se acabara la persecución que había en ese momento contra ellos, sino que pidieron VALENTÍA PARA SEGUIR PREDICANDO.

¿Que podríamos pedirle en este momento a Dios? ¿Que se acabe la pandemia, o que nos dé la fuerza de vivirla?  ¿Que se acaben las dificultades o que nos de la inteligencia para superarlas?, ¿que se acabe todo el mal de la tierra o que nos de el amor para unirnos, tratarnos como hermanos y juntos transformemos nuestra realidad? Pues evidentemente lo primero sería más fácil, pedir a Dios que arregle todo. Pero lo segundo implica compromiso, un verdadero seguimiento, el pedirle a Dios que me de inteligencia, fuerza, creatividad, y sobre todo el atreverme a usar lo que Él me da, es mucho más "trabajoso" pero es el camino que nos indica. 

Y hay que estar seguros, de que Dios nos da aquello que le pedimos: la fuerza, la creatividad, la inteligencia... pero usar esos dones tampoco es fácil, hay que tener práctica. Mientras no practiquemos el usar lo que Dios nos da, no lograremos alcanzar lo que nos proponemos. El Señor nos da lo que necesitamos pero hay que trabajarlo para ver los frutos. 

Al pedirle eso al Señor, los apóstoles estaban demostrando lo que vale el espíritu, porque sabían perfectamente que con un espíritu fuerte serían capaces de seguir con la misión, independientemente de lo que sucediera a su alrededor. 

Es por eso que Jesús le dice a Nicodemo que "hay que nacer del Espíritu". Porque una vez que veamos con el espíritu, nos daremos cuenta que ahí esta la fuerza, estará lo necesario para seguir adelante con nuestra vida. 

Que en esta cuarentena, al igual que los discípulos, podamos pedirle al Señor, no lo fácil, sino lo que nos ayude a crecer. 


Alberto, pbro. 




1 comentario:

  1. ¡Muchas gracias, Padre Alberto! Dios nos conceda siempre pedir lo que nos lleve a ser grato a los ojos de Dios...a ser santos.

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