SENTIRSE ATRAÍDO.
JUEVES III PASCUA "A"
Hch. 8, 26-40 Sal 65 Jn. 6, 44-51
"Nadie puede venir a mi, si no lo atrae el Padre", entonces ¿eso quiere decir que alguien que no está con Dios es porque Dios no lo ha llamado?. Muchos pensarían que es así, podrán alegar que no han sido llamados y que no se van a convertir hasta que Dios quiera.
Aquí hay dos puntos a tomar en cuenta. En primer lugar, Jesús nos dice que el Padre atrae, NO obliga a seguirlo ni obliga a hacer su voluntad. Somos nosotros los que tenemos la capacidad de decidir pero no siempre seguimos esa atracción. Y no la seguimos por distintas causas. Vamos a poner un ejemplo para entenderlo mejor:
Un joven puede sentirse atraído por una chica, pero eso no asegura que él se acerque a platicar con ella. Puede que se sienta inseguro, puede que los nervios le impidan articular palabra, puede ser que esté esperando el 'momento perfecto', puede haber mil razones por la que no se acerque a conocerla a pesar de que se siente atraído.
Con Dios sucede de manera semejante, Él busca siempre atraernos y lo hace bien, porque todos nos sentimos atraídos por la felicidad, por el amor, por el bienestar, todos sentimos atracción por el sentirnos valorados, por el sabernos buenos para algo, todos sentimos atracción por lo bueno, en el fondo sentimos atracción por Dios. Pero pocos se atreven a seguir esa atracción.
Aunque me sienta atraído por una mejor sociedad, prefiero incumplir con las leyes de tránsito y si me atrapan doy mordida. Todo nos sentimos atraídos por la paz, pero preferimos pelearnos con nuestra familia o con los compañeros de trabajo. No es que Dios no nos llame, lo hace a cada momento, pero preferimos no seguirlo.
Y punto numero dos, hay que lanzarnos a lo que queremos conquistar. Si queremos conquistar la vida, la paz, el bienestar, si quiero comprender mejor a Dios, pues hay que adentrarnos al misterio.
El etíope es un gran ejemplo, ya que él mismo reconoce que no entiende la escritura, pero aunque no la entiende la va leyendo por el camino. Aunque no la entiende, lleva una estrecha relación con Dios, dice los hechos de los apóstoles que "había venido a Jerusalén para adorar a Dios", quiero creer que llevaba mucho tiempo pidiendo a Dios que le permitiera comprender. Pero no esperó sentado en su casa a que alguien llegara, sino que el mismo se metía al estudio de la Escritura, aunque no la comprendiera, el iba a la casa de Dios, aunque sintiera que regresaba sin una respuesta.
La actitud del etíope es muy digna de imitar, hay que pedir a Dios, pero hay que esforzarnos también nosotros, decía San Benito: "Ora et Labora", Reza y trabaja, pide a Dios pero pon de tu parte. Dios pone su parte, el busca atraernos en todo momento, vamos nosotros a adentrarnos a aquello que aún no comprendemos sabiendo que en algún momento encontraremos la respuesta que hemos estado buscando, porque como respondíamos en el salmo, "Tu salvación, Señor, es para todos"
Alberto, pbro.
Me gustan sus reflexiones Padre, saludos! Hugo
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