sábado, 30 de marzo de 2019

Haz la prueba

Hagamos la prueba, y descubramos lo que con Dios somos capaces de hacer. El Señor ha puesto un potencial increíble en nuestro corazón en nuestra mente, en nuestro ser. Saquemos toda la fuerza que tenemos para maravillarnos con lo que podemos construir.   


Haz la Prueba.


IV Cuaresma "C"

Jos. 5, 9. 10-12         Sal 33           2 Cor. 5, 17-21          Lc. 15, 1-3. 11-32


Un hijo que pierde toda su herencia, pero ¿en que momento la perdió? ¿En el momento de pagar sus lujos? ¿en el momento de malgastarlo con mujeres -como dijo su hermano mayor-? ¡No!, perdió su fortuna en el momento de tomar la decisión de irse de su casa, porque se dejó arrastrar por un espejismo, por algo que no era real. Y nosotros no somos muy diferentes a ese hijo: Nos cuesta mucho trabajo ver lo que tenemos, porque preferimos voltear a ver lo que nos falta. Es cierto que aquel hijo tenía muchas cosas, sí, pero le faltaban otras: no tenía todos los días libres, no tenía libertad de hacer lo que se le viniera en gana, no tenía un carro de lujo, no tenía un celular de última generación, no tenía la oportunidad de salir a los lugares que le gustaban en el momento que quisiera, no tenía la ropa que le gustaría, no podía tener todas las mujeres que quería, no tenía muchas cosas. Y cuando nos vemos así tan carentes por no tener lo que nos gustaría tener, pues claro van a dar ganas de salir corriendo. No me voy a sentir a gusto en el lugar en donde estoy, mi trabajo me va a estorbar, porque me roba la vida; mi familia me va incomodar, porque me limita; mis escuela se convierte en una carga, porque no me genera ingresos; Dios mismo se convierte en una monserga porque siempre me pone límites, me exige que cumpla sus mandamientos. En una realidad tan castrante como esa, comprendemos totalmente al Hijo que nos presenta el Evangelio, porque muchas veces nos sentimos de la misma manera, nos sentimos que las actividades diarias nos absorben privándonos de la posibilidad de realizar nuestros sueños.  

De lo que no se dio cuenta el hijo es de que ya tenía la posibilidad de alcanzar sus sueños y que era él mismo el que se estaba esclavizando, era él el que nunca se permitió darse cuenta de todo lo que tenía. Estaba tan enfrascado en lo que le faltaba que olvidó ver lo que tenia a su alcance para alcanzar sus sueños. Por eso en el momento en que decidió dejar la casa paterna en ese momento decidió también dejar las oportunidades que tenía de realizarse como persona. ¿Pero por qué tomó esa decisión? Porque se le hizo más fácil, porque estando en la casa de su padre, tenía que seguir reglas, tenía que trabajar, tenía que cumplir con un horario, y nunca se dio cuente que eso que tanto odiaba era precisamente lo que lo sostenía y lo que lo capacitaba para poder alcanzar sus metas. Lo único que tenía que hacer era darse cuenta que ahí en la casa paterna, NO lo tenía todo, pero tenía lo necesario para poder conseguir lo que anhelaba. 

Así pues, se fue. Malgastó toda su fortuna, porque al no ponerse limites (como los tenía en casa) todo se le salió de control. Y tocó fondo, se vio pobre, sin nada, con ganas de hartarse con la comida de los cerdos que cuidaba. Y ahí justamente cuando no podía caer más, tuvo el valor de hacer dos cosas que le dieron la salvación: 1) Se puso a reflexionar, se dio a la tarea de contemplar su vida y aunque doliera reconoció en donde se había equivocado. Y se dio cuenta. Supo que el pedir su herencia fue algo precipitado, que se dejo deslumbrar por un espejismo y reconoció que ahí en el trabajo, en las reglas, en el seguimiento de Dios estaba lo que había salido a buscar: la libertad y la plenitud. 2) Se puso en pié, es decir, no solo se quedó con la reflexión sino que puso todo de su parte para regresar, y eso no fue fácil, no tenía dinero y estaba en un país lejano. Volver a rescatar nuestra propia vida, no es sencillo nos exige mucho, pero cuando nos proponemos algo y comenzamos a trabajar en ello, las cosas suceden. Así pues, si una mala decisión lo llevó a la ruina, una buena decisión lo llevaría a ver cumplidos sus sueños. 

De la misma manera cada uno de nosotros tenemos esa capacidad de reflexionar y darnos cuenta hacia donde estamos llevando nuestra vida, en que punto nos encontramos y sobre todo, el Señor nos hace ver que somos capaces de reaccionar, de que nunca es tarde para enderezar el camino, que nunca es tarde para alcanzar nuestros sueños, que nunca es tarde para saber que la vida tiene un sentido y que solo nosotros junto con Dios, le damos ese sentido a la vida. Nos hace darnos cuenta de que el trabajo es una bendición, de que la familia es un tesoro, de que la escuela es una gran oportunidad, de que Dios es nuestra fuerza. 

A los que se sienten perdidos en esta vida el Señor los invita a darse cuenta que siempre hay una solución, y a los que no se sienten perdidos, el Señor los invita a ponerse alerta, como el padre del Evangelio alertó al hijo mayor, date cuenta que "todo lo mio es tuyo" que puedes agarrar un cabrito para comerte con tus amigos, que tienes aquí con Dios tenemos la oportunidad de ser felices.

Como respondíamos en el Salmo "Haz la prueba y verás que bueno es el Señor"  


Alberto, Pbro.



No olvides dejar tus comentarios.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por compartir con nosotros tus propias inspiraciones.