CITAS BÍBLICAS DE LA MISA
Is. 6, 1-2. 3-8; Salmo 137; 1a Cor. 15, 1-11; Lc 5, 1-11.
¿No crees, Señor, que ya he aguantada lo
suficiente?,
Me siento cansado ya no tengo fuerzas para seguir, ya NO QUIERO seguir, siento que ya lo he dado todo incluso que he dado más
de lo que mis fuerzas me lo permiten. En este día digo junto con el
profeta Isaías “¡Ay de mi!, estoy perdido”.
Y, tu Señor, aún viendo que me siento derrotado y
sin ganas de seguir avanzando vienes y me dices junto con Pedro:
“lleva la barca mar adentro”, cómo se te ocurre Señor venir y
pedirme que siga trabajando cuando ya no tengo fuerzas para seguir
adelante, cuando lo único que quiero es olvidarme de todo, lo que
quiero es descansar, lo que quiero es no saber nada más, porque me
he quedado sin fuerzas.
¿Por qué hasta este momento vienes
con esa promesa de superabundancia, por qué me dices, a través de
este evangelio, que estas preparado para llenar mis redes de
pescados, por qué te presentas ahora como un Dios providente y de
abundancia. Esta promesa me la hubieras hecho antes, cuando estaba
dispuesto a perdonar, cuando estaba dispuesto a luchar, cuando estaba
dispuesto a darlo todo... no en este momento, no ahora, que ya no me
queda nada...
Pero, reconozco que muy en el fondo,
algo muy en el fondo me dice que hay algo... ¡Que debe haber algo!,
que la vida no puede quedarse en esto, que la vida tiene que ser algo
más,
No se que sea, Señor, pero hay algo
muy en el fondo de mi corazón que aún se mueve, lentamente pero
pareciera que no todo esta muerto, que hay algo más, que algo brilla
en mi interior...
Y tus palabras Señor resuenan en mi
mente “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”, me dan
vueltas en mi cabeza porque no entiendo qué significa eso: ¿que es
ser pescador de hombres? ¿como no tener miedo?
¿significa que acaso
me quieres para algo? Así como estoy, así derrotado, así sin nada
que ofrecerte ni a ti ni a mis hermanos, así me llamas, ¿para que
me quieres Señor?
¿Será acaso que Es eso lo que siento en
mi corazón? ¿Que aún hay esperanza, que en realidad no todo esta
perdido?,
Claro! Ahora entiendo a San Pablo,
cuando me dice que fue el último, que era como un aborto, porque así
me siento yo también, el último de todos... y aún así lo llamaste
a él, y ahora, y ahora me llamas a mi, me pides que eche las redes,
me dices que siempre se puede seguir adelante, que no importa cuan
dura sea la vida SIEMPRE HAY UNA FORMA para superar los obstáculos,
me dices que tengo la fuerza para vencer la adversidad, me dices que
me llamas a ser grande, que me llamas a seguirte, me dices Señor, que
la vida duele pero tu me curas.
Estoy seguro que el día de Hoy me has
tocado como tocaste a Isaias por medio de uno de tus serafines y me
dices lo mismo “Mira: Esto ha tocado tus labios. Tu iniquidad ha
sido quitada y tus pecados te están perdonados”
Gracias Señor, gracias por no
condenarme, gracias por darme la seguridad de que puedo ponerme en
pie, gracias porque me doy cuenta que hay más, mucho más y que
estas dispuesto a ayudarme a conseguirlo, ahora puedo decirte junto
con el salmista “Gracias por tu lealtad y por tu amor: siempre me
escuchas y me llenas de valor, Gracias Señor porque tu mano me pone a
salvo, Gracias porque tu amor perdura eternamente; Obra tuya soy
Señor, no me abandones”
pbro. Alberto, sacerdote diocesano.
0 comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por compartir con nosotros tus propias inspiraciones.