lunes, 23 de noviembre de 2020

¿Quién dio más?

 

LUNES DEL TIEMPO ORDINARIO "A" 

(Beato Miguel Agustín Pro)

Ap. 14, 1-3. 4-5         Sal 23              Lc. 21, 1-4

 



Una anciana que echa solo dos monedas en la alcancía. Pero da todo lo que tiene para vivir ¡Que gran donativo de aquella mujer! ¡Que entrega! ¡Lo ha dado todo!

Un joven que se ha sacado un 7 en un examen. Pero ha puesto atención a las clases, ha estudiado, ha buscado la forma de mejorar sus notas, pasa horas en la biblioteca estudiando. ¡Que entrega! ¡Que gran donativo de sí mismo y de su tiempo para conseguir una nota aprobatoria! ¡Que digno de ser admirado!

Una persona que se esfuerza en el trabajo, que cumple sus obligaciones, nunca falta, hace con amor y entrega lo que le toca y es buen compañero, pero no le dieron el puesto de gerente. ¡Que admirable su trabajo! ¡Que extraordinario ejemplo! ¡Digno de imitar!

Se nos olvida que detrás de lo que vemos en las personas que nos rodean, muy probablemente, hay un gran esfuerzo de su parte, que aunque nuestra vista nos dice que no han logrado mucho, eso no quiere decir que no sean dignos de admiración y tampoco quiere decir que no les haya costado trabajo llegar a donde están.  Por ejemplo, con la anciana que nos presenta el Evangelio, solo vemos que ha echado dos monedas, ¡Que poca cosa!, podríamos decir. El joven se sacó un 7 ¡De seguro es un desobligado y un irresponsable!. Aquel hombre que no alcanzó la gerencia ¡Es un mediocre!.

Es fácil juzgar a las personas por lo que vemos. La mayoría de las veces no nos damos cuenta del esfuerzo y de la entrega que en realidad hacen. Aquella mujer lo ha dado todo. Aquel joven y aquel hombre también lo han dado todo, han puesto todo su esfuerzo, han dado lo mejor de sí. 

El Señor Jesús nos abre los ojos para que seamos capaces de descubrir realmente a la persona y no quedarnos solamente una imagen de lo que perciben nuestra vista. Debemos descubrir el verdadero valor de la persona, la mujer no es menos por echar solo dos monedas, el joven no es menos por sacarse un siete de calificación, ni el hombre es menos por haber conseguido el puesto de gerente. 

Cada uno ha dado un esfuerzo extraordinario en lo que le toca, y eso es lo que vale. Todos han puesto todos sus talentos y han echado mano de sus cualidades para alcanzar el objetivo, eso es lo que los hace valiosos y dignos de admiración. Cada uno de ellos con un gran amor se han donado totalmente. Ninguno de ellos se guardó algo para si, es decir, no tuvieron miedo de entregarlo todo. 

En cambio aquellos hombres ricos, sin ningún esfuerzo depositaron una gran suma de dinero. Y Jesús los critica, no tanto por el dinero en si mismo, sino porque no se esforzaron por dar lo mejor. 

Nosotros también podemos caer en la actitud de aquellos hombres ricos, es por eso que hay que preguntarnos ¿Que tanto echamos nosotros en las alcancías de la vida.? El Señor nos invita a echarlo todo. Los esposos están llamados no a darse lo que les sobra, sino a entregarse totalmente a su pareja, en tiempo, comprensión, amor, respeto. Jesús invita a los padres de familia a no darle sobras de tiempo, de atención, de interés a sus hijos, sino a entregarse todos ellos. Los hijos no deben darle migajas a sus padres, sino que hay que aprovecharlos, amarlos, respetarlos a manos llenas. 

Cada uno de nosotros vamos teniendo distintas alcancías, distintos objetivos. El Señor nos invita a darlo TODO, a no escatimar en esfuerzo, en amor, en donación. El Señor te invita a ponerte en acción. A salir y luchar, a enfrentarte a la vida. Siempre sabiendo que no estas solo, que tu mayor confianza esta puesta en Él.

Y aunque pongas todo tu esfuerzo, y aún así, no logres algo, o no haya salido como lo esperabas, ¡No te hagas menos! Es cierto, Quizá la anciana deseaba donar más monedas, aquel joven deseaba haber sacado una calificación más alta y aquel hombre deseaba haber obtenido el puesto de gerente, aún así, no es motivo para echar todo por la borda.

En la vida puedes experimentar el "fracaso" pero el único fracaso es quedarnos tirados. Si te caes, levántate. Y agradécete a ti mismo el esfuerzo que has puesto en tus proyectos, aunque no se hayan alcanzado. El Señor es el primero en reconocer todo lo que has hecho, todo el esfuerzo que has puesto en lograr lo que deseas. ¡Mira el valor de aquella anciana, al darlo todo! ¡Mira tu propio valor, al darlo todo! ¡Vales mucho! ¡No dejes que un tropiezo defina quien eres! ¡Eres hija de Dios! ¡Eres extraordinaria!



Alberto, pbro.

 


2 comentarios:

  1. Gracias por sus reflexiones Padre, Dios lo siga iluminando y dando sabiduría para compartir. Bendiciones

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  2. Sus palabras transmiten serenidad en el diario vivir. Gracias

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Gracias por compartir con nosotros tus propias inspiraciones.