ENTRE TODOS.
***San Agustín de Canterbury***
MIÉRCOLES VII DE PASCUA "A"
"Miren por ustedes mismos y por todo el rebaño"... "Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado" El día de hoy, Dios nos habla acerca de la responsabilidad que tenemos de cuidarnos. Y nos damos cuenta que el cuidado de nuestra vida es un trabajo en colaboración.
En primer lugar debemos estar seguros que Cristo es el primero que se preocupa por nuestro bienestar, de ahí la petición que le hace a Dios: "Padre, cuida a los que me has dado". Y claro, debemos también tener la seguridad de que Él [Dios] hace su parte. Pero, no todo depende de Él.
San Pablo nos hace darnos cuenta que también es nuestra responsabilidad ver por nosotros mismos, "Miren por ustedes mismos", sin perder de vista a los demás, lo dirá enseguida, por eso que bueno es poder entregarnos a los demás, pero no debemos de perder de vista que nosotros también necesitamos cuidados. Debemos preocuparnos por nuestro sueño, por nuestra alimentación, por darnos tiempo para la oración, para la meditación de la Palabra, debemos darnos tiempo para hacer ejercicio, para estudiar, para enriquecer nuestra cultura. Si nosotros no generamos esos espacios que nos hacen crecer, para mejorar, el ritmo de la vida nos comienza a ganar.
Pero también hay que cuidar de los demás: "Miren por... y todo el rebaño", ¿quién tiene rebaño? De alguna manera todos tenemos, para nosotros como sacerdotes, nuestro rebaño es el pueblo de Dios, y San Pablo nos recuerda que nuestro deber cuidar de ustedes. Los padres de familia deben cuidar, de sus hijos; los patrones deben cuidar de sus trabajadores; los maestros de sus alumnos; pero los hijos también deben cuidar de sus padres; los alumnos de sus maestros y los empleados de sus patrones.
Todos debemos cuidar de todos. Tener un buen equilibrio. Ni pensar que los demás, tienen la obligación de resolvernos nuestros problemas y tampoco tienen la obligación de siempre acompañarnos. También sería un error pensar que nosotros debemos solucionar todos los problemas y de estar siempre para los demás. Ojo, que no se malentienda, no hay que irnos a los extremos. Claro que hay que tener la disposición de ayudar de estar ahí, pero habrá momentos en que no se pueda, en esos casos hay que tener la madurez para decir que no o aceptar un no por respuesta.
Por eso, para que no se le cargue la mano a unos pocos, es menester que TODOS pongamos de nuestra parte y TODOS veamos, cuidemos, oremos, trabajemos, por TODOS. De esa manera creceremos juntos.
Hagamos lo que nos toca, que el Señor siempre pone su parte.
Alberto, pbro.
“A Dios rogando y con el mazo dando”. Que Dios nos cuide y nosotros cuidemos lo que ha puesto en nuestra manos.
ResponderEliminarMuchas gracias por la reflexión, padre Alberto. Oro por usted y su ministerio sacerdotal