LA VIDA VALE.
***San Felipe Neri, presbítero***
MARTES VII DE PASCUA "A"
A todos nos cae mal la gente que es presumida y que solo anda hablando de lo mucho que hace y de lo bien que le salen sus proyectos. Y pensamos: "que pesada persona, solo quiere atención y reconocimiento, quiere sentirse querido, tomado en cuenta"... Pero la verdad, es que en el fondo, a TODOS nos gusta sentirnos reconocidos, nos gusta ser tomados en cuenta, que nos quieran y que nos presten atención. Todos de alguna manera buscamos la aprobación de los demás. A unos se les nota más que a otros, pero todos terminamos por buscar cariño, comprensión, seguridad, porque en todo eso buscamos encontrar el valor y sentido de la vida.
El día de hoy, en las escrituras nos topamos con el pesado de Pablo que se pone a presumir todo lo que ha hecho, pero hay una diferencia muy grande. Porque mientras que nosotros buscamos bienestar, lo que Pablo espera, con gusto, es todo lo contrario: "Solo sé que el Espíritu Santo en cada ciudad me anuncia que me aguardan cárceles y tribulaciones. Pero la vida, para mí, no vale nada".
Pareciera que a San Pablo le han afectado los golpes que le han dado, porque pereciera que no piensa con claridad. Dice que la vida, para él no vale nada. Aunque sabe que le esperan cárceles y tribulaciones, va a donde le esperan esos tormentos. ¿Por qué esa actitud?
Aquel que desprecia la vida, es porque quiere encontrar algo mejor que esto. Y en el caso de San Pablo, es porque Ya Encontró Algo Mejor... encontró a ALGUIEN mejor: Jesús.
Ojo, el que Pablo diga que la vida no vale nada para él, no lo hace buscar la muerte a como de lugar, sino que el tesoro que ha encontrado, le da la fuerza para enfrentar lo que este mundo le depare. San Pablo no es un suicida o un temerario que actúa por puro impulso, sino que es alguien confiado en un poder superior, en una vida que continúa después de esta realidad, y eso le da la valentía para poder enfrentarse a las tribulaciones que el mundo le presenta.
San Pablo vive las palabras de Cristo en el Evangelio: "La vida eterna consiste en que te conozca a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado". Podemos decir que de alguna manera, él ya vivía desde aquí, esa vida eterna, porque conocía a Jesucristo, conocía al Dios verdadero. De ahí el arrojo que lo llevó a predicar hasta las últimas consecuencias.
Pero no solo San Pablo ha tenido la dicha de conocer en esa profundidad a Jesús, muchos hombres y mujeres, de manera especial los santos. Así como ellos se atrevieron a vivir radicalmente el amor y el mandamiento de Jesús, así también nosotros estamos llamados a vivir con radicalidad el Evangelio. Pongamos nuestro esfuerzo, no solo para encontrar reconocimiento, sino sobre todo, para encontrarnos con Cristo el Señor.
Que San Felipe Nerí, interceda por cada uno de nosotros.
Alberto, pbro.
Que el Señor me conceda la gracia de considerar todo basura, con tal de ganar el Cielo.
ResponderEliminarGracias por sus palabras, padre Alberto. Dios le bendiga.