EN ORACIÓN.
MARTES VI DE PASCUA "A"
Llega un problema a tu vida, uno pequeño, crees que puedes con él. Estas seguro que puedes. Pero de repente, llega otro problema no tan pequeño, y cuando apenas te da tiempo de reaccionar, llega otro más grande. Como no sabes que acción tomar, por las problemáticas que hay a tu alrededor, aquel pequeño problema, con el que empezó todo, se empieza a hacer más grande. Poco a poco, todos los problemas comienzan a salirse de tus manos. Sientes como si la vida se tornara obscura, como si la vida te confinara en un profundo calabozo, a lo más profundo del sufrimiento, viviendo en una noche negra... al igual que a Pablo y Silas.
"... los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo. A eso de la media noche...
Pablo y Silas, estaban pasando quizá una de sus peores experiencias, hasta ese momento. ¿Cuál era su actitud? estaban en Oración. Pero una oración, tranquila, confiada, y profunda. ¿Cómo es nuestra oración en momentos difíciles? Muchas veces es una oración desesperada, apresurada, caótica de alguna manera. Y en parte es comprensible, porque cuando sentimos que el agua nos llega al cuello, la desesperación es algo natural. Sin embargo, tenemos la capacidad de darnos un tiempo para calmarnos, respirar profundo, y poder entrar en un diálogo con el Padre. Porque de ahí se va a desprender la forma en que reaccionemos ante la respuesta de Dios.
"De pronto, ... , las puertas se abrieron de golpe y a todos se les soltaron las cadenas" ¿Que hubiéramos hecho en una situación como esa? Estamos encarcelados, en el peor lugar, estamos en oración, y de pronto se abren las puertas y nos vemos libres de los grilletes que nos aprisionan. Para más de uno, la reacción sería, salir corriendo.
Sin embargo, nadie salió corriendo. Todos permanecieron en su lugar. Ahí vemos el fruto de la oración en medio de la tormenta. La capacidad de no reaccionar impulsivamente sino de pensar la mejor opción y aunque algo parezca evidente, como el salir corriendo, actuar siempre con prudencia es lo mejor.
Es por eso, que muchas veces, perdemos de vista el caminar de Jesús: "¿a donde vas?" porque por ser impulsivos, en algunas ocasiones tomamos rumbos distintos a los de Cristo y por eso nos sorprende o no entendemos el camino que nos muestra.
Que en estos momentos difíciles de pandemia, la oración sea algo cotidiano, profundo, de manera que nos lleva a actuar prudentemente en todas las áreas de nuestra vida.
Alberto, pbro.
Que ante la adversidad nunca pierda la fuerza de la oración.
ResponderEliminarGracias padre Alberto por recordarme que la oración es el camino para seguir al Maestro.
Gracias, porque yo seria de las que salen corriendo. Gracias por recordarme que debo hacer una oración tranquila y sobretodo confiada. Gracias
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