martes, 12 de mayo de 2020

Martes V de Pascua "A" ...::: MI PAZ :::...

MI PAZ.


MARTES V DE PASCUA "A"

Hch. 14, 19-28         Sal 144              Jn. 14, 27-31


"La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo" Y en eso tiene razón, Jesús no nos da la paz como lo esperamos. Esperaríamos que la paz que nos trae el Señor sea sinónimo del término de toda violencia: física, espiritual, emocional, intelectual. Quisiéramos que la paz del Maestro fuera una realidad en la que nadie sufriera por ningún motivo. Sin embargo, en los apóstoles, vemos el trato que han recibido. Han tenido que soportar persecución, insultos, y agresiones físicas. Por ejemplo, ¡qué golpiza no habrá recibido el apóstol Pablo que lo creyeron muerto y por eso lo arrastraron fuera de la ciudad!.  ¿Por qué las cosas no son más fáciles?

Lo interesante es que los apóstoles aceptaron ésta realidad, ellos estaban contentos y satisfechos por vivir de esta manera, ¡y no solo eso, sino que lo promovían!. Hay que reconocer que nunca nos han mentido, ni nos han querido convencer de un seguimiento falso. Los apóstoles nunca hicieron una publicidad engañosa. Los discursos, sí eran sobre las maravillas que Jesús hace en nuestra vida, de su poder, de su presencia. Los discursos eran motivadores, llenos de energía, de emoción, PERO, también tenían el valor para decir cosas como las que hoy escuchamos: "hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios".

Al final de cuentas nos están mostrando cual es el camino de la vida. Porque todos en algún momento hemos pasado, o habremos de pasar, momentos semejantes. Ya lo dijimos, no solo se trata de vivir persecuciones físicas, sino de todo tipo. Lo cual no significa que debamos estar sufriendo en todo momento y por cualquier cosa. La paz que nos trae el Señor, no nos exenta de dificultades, sino que nos da la fuerza de superarlas. La paz que nos da el Señor, es la que nos hace ver las alternativas que tenemos en un momento difícil.

No nos dejemos atrapar por el espejismo del mundo que nos dice que todo tiene que ser una utopía, sino que tengamos el valor de ver el mundo tal cual es para saber afrontarlo y no dejar que las adversidades nos derroten. Cristo es nuestra paz y nuestra fuerza. Y al igual que lo apóstoles, tenemos la certeza de que no estamos solos, sino que Aquel que nos ha llamado nos da las herramientas para seguir avanzando.



Alberto, pbro.

2 comentarios:

  1. Gracias por su reflexión, padre Alberto. Que el Señor nos dé siempre su paz para afrontar toda adversidad que se presente en nuestro mundo.

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