ENVIADOS DEL SEÑOR.
JUEVES IV PASCUA "A"
Hch. 13, 13-25 Sal 88 Jn. 13, 16-20
Si queremos recibir a Dios, necesitamos recibir al Hijo, a Jesucristo, pero para recibir al hijo, debemos recibir a quién Él a enviado.
Bien sabemos que desde que el Señor estaba en este mundo, y de una manera más clara después de su asunción, echó mano de sus discípulos para propagar el evangelio. En los evangelios vemos como Jesús envía a 72 discípulos a predicar, a curar enfermos y expulsar demonios (Lc 10), y los hechos de los apóstoles nos narran también las hazañas que hicieron sus apóstoles.
Jeśus siempre se ha valido de los demás, les da su fuerza, su poder, su amor, y los envía. Todos quisiéramos tener un encuentro personal con Jesús, ¡y es posible!, pero debemos, en la mayoría de los casos, dejarnos conducir hacia él. Debemos recibir a quien Él nos envía. Al contemplar cada persona, cada acontecimiento, la creación misma, tenemos que descubrir a un enviado del Señor, tomando en cuenta que no por ser enviados de Jesús nos van a decir siempre cosas bonitas.
Como hemos venido escuchando en las primeras lecturas, de los hechos de los apóstoles, ellos como enviados, daban la buena noticia a los pueblos, los motivaban y les compartían la misericordia del Señor, pero también los corregían y les hacían ver sus faltas y sus errores para que se encargaran de corregirlos.
Entonces, aceptar a los mensajeros del Señor no siempre es fácil, pero es recibir al Señor mismo, que nos exhorta, corrige y anima.
Sepamos descubrir en nuestro diario vivir los mensajeros de Dios.
Alberto, pbro.
Que el Señor sea siempre mi fuerza para llevar la Buena Nueva.
ResponderEliminarGracias, p. Alberto. Dios lo bendiga e ilumine para que siga compartiendo su Palabra a todos sus lectores.