VERDES PASTOS.
IV Pascua "A"
Hch. 2, 14.36-41 Sal 22 1 Pe. 2, 20-25 Jn. 10, 1-10Acabando de escuchar este pasaje del Evangelio, sería tentador darle todo el crédito al pastor, al fin y al cabo es él quien se preocupa por ellas, es él quien las conoce por su nombre, es él quien entra por la puerta. La figura del pastor, siempre reconforta, las ovejas al verlo se sienten seguras, cuando las llama ellas lo siguen a verdes pastos. En verdad un cuadro muy hermoso.
Nosotros esperamos eso mismo de Dios, que nos llame por nuestro nombre, que nos lleve a verdes pastos, que sea Él quien nos guíe y nos muestre el camino que hemos de seguir.
Pero, esto sólo es posible si las ovejas conocen al pastor. ¿Cómo se conoce al pastor? al pastor solo se le conoce en la medida que tengamos una relación cercana con él. Las ovejas aprenden a distinguir la voz del pastor porque lo escuchan todos los días y no solo un rato, a nosotros muchas veces se nos dificulta entender el lenguaje de Dios, porque no pasamos el tiempo suficiente con él.
Eso incluso lo experimentamos entre nosotros. Entre mejor conozcamos a los que nos rodean, mejor vamos a saber reconocer la forma de ser del otro. Conforme nos vamos conociendo vamos aprendiendo a reconocer cuando el otro esta triste, contento, cuando se siente enojado, o cuando está cansado. Entre más pasamos tiempo con alguien mejor lo sabremos entender.
Con Dios sucede de la misma manera, si yo me conformo con pasar poco tiempo en su presencia, así va a ser mi comunicación con él y así, solo le entenderé lo básico, eso no es suficiente para llegar a los verdes pastos.
Nos damos cuenta, que el crédito también es de las ovejas. Si nosotros observamos a los pastores, dependiendo del terreno donde se encuentren, es lo que batallan para llevar al rebaño a verdes pastos. En muchas ocasiones el recorrido tiene que ser largo y lleno de peligros.
A veces el camino es difícil de transitar, por eso nos dice San Pedro en la segunda lectura que hay que "soportar con paciencia los sufrimientos". El dejarse guiar por el pastor no significa que me va a llevar por un camino pavimentado, alumbrado y con sombra. El camino es arduo, pero necesario para llegar a la plenitud.
Es común que por la dificultad del camino las ovejas se distraigan, o que se entretengan con cualquier cosa. Es por eso que deben estar SIEMPRE atentas al Pastor. Así también nosotros debemos estar en relación estrecha con el verdadero pastor que es Cristo, y lo vamos a hacer a través de la oración, a través de los sacramentos, visitándolo en el sagrario, leyendo su Palabra en la Sagrada Escritura... y no se trata de elegir alguno de esas formas de comunicación, tenemos que hacernos expertos en cada una de ellas. Entre más conozcamos a Jesús, mejor va a ser nuestra comunicación con él y más fácilmente confiaremos en su guía, a pesar de que el camino no siempre sea fácil.
Escuchábamos en la primer lectura que "los que aceptaron sus palabras [de Pedro] se bautizaron", es decir, la decisión de aceptar las palabras del pastor son de nosotros. Si verdaderamente queremos llegar a verdes pastos, si queremos alcanzar nuestras metas, si queremos lograr nuestros objetivos, aceptemos también las palabras de Cristo, dejémonos guiar siempre por su voz y aunque camine por cañadas oscuras, nada temo.
¡El Señor es mi pastor, nada me faltará!
Alberto, Pbro.
Gracias Padre Alberto, por iluminarnos con sus reflexiones. Bendiciones
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