AMOR.
VIERNES VII DE PASCUA "A"
Muchos dices que aman desinteresadamente, sin buscar algo a cambio. Generalmente escuchamos eso, en los novios o esposos, hacia los hijos o hacia Dios. Pero en el fondo, ese amor no es tan desinteresado como pretendemos que sea.
Y lo vemos sobre todo cuando llegan los reclamos. En las parejas escuchamos reclamos como: "Yo lo doy todo y tú no puedes tener ni un gesto de agradecimiento, por lo menos". Hacia los hijos: "Todo los desvelos, los cuidados, ¿Para que? Si ni vienen a vistarme". Hacia Dios: "Yo que siempre he sido bueno, y te he amado sobre todas las cosas, ¿Por qué me va así en la vida?".
Esto surge, porque en el fondo, nos aferramos a obtener algo. A creer que el amor es como YO quiero y YO me imagino. Pero el día de hoy, el Señor, nos hace darnos cuenta que el amor no es hacer lo que yo quiero solamente, sino lo que OTROS quieren. ¡Que difícil de aceptar este rostro del amor!.
Jesús, le pregunta a Pedro tres veces: ¿Me amas? Y cuando Pedro le asegura que Sí, es entonces cuando le da esta exigencia del amor: "cuando eras joven tú mismo te ceñias la ropa e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a dónde no quieras". El amor que tiene Pedro lo tendrá que dar como otro se lo indique.
Esta es una faceta del amor, que también deberíamos aprender, amar como nos pide otro, sobre todo como nos pide Dios.
Alberto, pbro.
Que el Amor reine siempre en el corazón del hombre.
ResponderEliminarGracias padre Alberto. Dios lo bendiga siempre.