jueves, 23 de abril de 2020

Jueves II Pscua "A" ...::: OBEDIENCIA :::...

OBEDIENCIA.


JUEVES II PASCUA "A"

Hch. 5, 27-33         Sal 33           Jn. 3, 31-36


Cuánta razón tienen los apóstoles al decir: "Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres", pero también que peligroso cuando lo sacamos de contexto, o cuando usamos esa linea como pretexto para desobedecer. 

Lo que dicen los apóstoles es muy cierto, pero ¿Que es obedecer a Dios?... En primer lugar, para obedecer a Dios, debemos conocerlo, escucharlo, y que mejor manera que a través de la Sagrada Escritura. Si yo no conozco la Biblia, si no me doy la oportunidad de leerla todos los días, si no me empapo de ella, difícilmente voy a conocer a Dios, y más difícilmente lo obedeceré. 

Una vez que nos adentramos a la Palabra, nos damos cuenta que el camino del Señor es un camino exigente, dice Jesús: "Esfuércense por entrar por la puerta angosta", y es cierto, porque el Señor a lo largo de la Sagrada Escritura, nos da muchos lineamentos que hemos de seguir: Honrar a nuestros padres (Ex 20, 12), Amar a nuestras esposas como Cristo ama a la Iglesia (Ef 5, 25), Perdonar hasta 70 veces 7 (Mt 18, 21), Orar por nuestros perseguidores (Mt 5, 44), llevar el Evangelio (Mc 16, 15), demostrar con obras nuestra fe (St 2, 14), pagar nuestros impuestos (Mt 17, 27)... y eso por mencionar algunas, porque hay muchísimas exigencias más.

Lamentablemente muchas veces usamos esas palabras de los apóstoles para desentendernos de nuestras obligaciones o para zafarnos de aquello que no nos gusta, o para no adentrarnos -como familia, como hijos, como padres, como sacerdotes, como ciudadanos, etc- en lo que nos corresponde, pero esas palabras nos llevan a ser más comprometidos con todo y con todos. El obedecer a Dios antes que a los hombres, nos lleva a preocuparnos y ocuparnos por nuestros hermanos los seres humanos. Así era Jesús. Jesús por amor y por Obediencia a Dios, se hizo hombre, amó, perdonó, predicó, enseñó, liberó, soportó ultrajes, traiciones y murió por Obedecer a Dios antes que a los hombres (lo mismo vivieron los discípulos).

Preguntémonos si estamos dispuestos a, no solo usar, sino vivir estas palabras: "Obedecer a Dios antes que a los hombres", pensemos dos veces antes de usar estas palabras y reflexionemos si verdaderamente obedecemos a Dios. 

Creamos en el Hijo, como dice san Juan en el Evangelio, y que esta creencia en Él, nos lleve a Obedecer con todo nuestro ser a Dios. 


Alberto, pbro.

1 comentario:

  1. Dios nos conceda siempre ser dóciles y obedientes a sus palabras.

    Unidos en oración, p. Alberto

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