Dios, ¿estás ahí?
III Cuaresma "C"
Ex. 3, 1-8. 13-15 Sal 102 Cor. 10, 1-6 Lc. 13, 1-9
HOMILÍA.
Contemplemos el mundo y hagámonos una pregunta: ¿Tenemos un Dios ciego, sordo y desocupado, o tenemos un Dios amoroso, providente, siempre al cuidado de sus hijos? Quizá está para pensarla muy bien antes de dar una respuesta, porque vemos estas dos actitudes de Dios en las lecturas del día de hoy.
Por un lado vemos un Dios que se
manifiesta a Moisés, y le hace ver que está al pendiente de su pueblo, que
escuchó su clamor y que va a rescatarlos de la esclavitud de Egipto. Se
presenta como un Dios al que le interesa su gente y por el cual está dispuesto
a hacer cualquier cosa con tal de que viva en paz. Pero por otro lado, vemos a
un Jesús bastante despreocupado, le vienen a decir que Pilato había mandado
matar a unos galileos, y él pareciera que se lo toma con mucha calma, y les
dice con aire despreocupado que también otros han muerto. Puede que de coraje
este tipo de respuesta como la que dio Jesús, y en medio de este dilema le
cuestionamos fuertemente a Dios el por
qué no hace nada frente a las injusticias de este mundo, porque pareciera que
tenemos un Dios que se aleja de sus criaturas.
Pero el mismo Señor nos hace ver cuál
es nuestra responsabilidad como humanos en este mundo, nos hace ver que no somos
títeres, que no somos juguetes de Él, que somos sus hijos y que como hijos
somos nosotros los que forjamos nuestro destino. Él está ahí para guiarnos,
pero no nos va a obligar a hacer el bien, eso tiene que nacer también de
nosotros. Veamos el caso de Moisés: Dios se hace presente en la zarza pero es
Moisés quien se decide a acercarse, solamente cuando Moisés está cerca es
cuando le habla Dios, y le da la misión de ir a liberar al pueblo de la
esclavitud de Egipto. Es decir, cuando nosotros nos acercamos a Dios es cuando
Él nos capacita para llevar la salvación al mundo. Pero la cercanía con Dios,
tiene que ser constante, aunque la eucaristía es fuente y culmen de la vida
cristiana, no será suficiente si no nos lleva a tener una relación continua con
Él a lo largo de la semana.
A Moisés Dios lo saca de su
realidad, de pastor, y lo lleva a una realidad que era nueva para Él, el Señor
también busca sacarnos a nosotros de lo que estamos acostumbrados para
llevarnos por caminos nuevos, con tal de que seamos artífices de un mundo nuevo
de un mundo mejor.
Por otro lado, ¿por qué Jesús se
ve con aire tan despreocupado? porque nos hace darnos cuenta, que Dios está con
nosotros, sí, pero que muchas de las situaciones que suceden en nuestro día a
día, son consecuencia de las decisiones de los hombres, y que Dios aunque está
a nuestro lado, no va a evitar toda calamidad, no porque no nos ame, sino
porque quiere que aprendamos a amarnos a nosotros mismos. Cuando el ser humano
ama al ser humano, entonces se da la transformación, una transformación que está
en nuestras manos, porque Dios ya nos ha dado la capacidad de amar, de
perdonar, de construir, de no dejarnos arrebatar por un mal momento. Nos hace
ver que los males del mundo no son castigos de Dios sino que son consecuencia
de lo que nosotros vamos decidiendo. Y lo importante es darnos cuenta que
nuestras decisiones afectan a todos, porque a los malos les pasan cosas buenas
y cosas malas, y a los buenos les pasa cosas buenas y cosas malas. Todos
estamos conectados de alguna u otra manera. Tenemos que aprender a vernos como
uno, aprender que mis acciones afectan a los que menos me imagino.
Por eso Dios, voltea a ver a la
higuera que somos nosotros en busca de fruto, el fruto del amor. Porque
nosotros somos los que vamos a hacer de esta sociedad lo mejor del mundo o lo
peor, el Señor nos da una y mil oportunidades de generar buenos frutos, porque
nos ama, si nos da todas estas oportunidades es porque sabe de lo que somos
capaces para bien, Él cree en nosotros, es momento de que nosotros empecemos a
creer también en nosotros mismos, en el hermano, en nuestra humanidad y en
nuestra espiritualidad.
Sintamos nuestra la misma misión
de Moisés, tengamos la certeza de que Yo-soy me envía, me envía a dar frutos de
amor, de perdón, de amistad, de misericordia, tengamos la certeza de que Dios
se nos manifiesta como se le manifestó a Moisés, y en esta eucaristía también
nos dice "Esto le dirás al mundo: Yo-soy me envía a ustedes, para ser
mensajero de amor".
Alberto, pbro.
Recuerda dejar tu comentario y compartir este Blog.
0 comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por compartir con nosotros tus propias inspiraciones.